Bogotá. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, aseguró ayer que está dispuesto a renunciar si sus críticos logran demostrar que ha presionado a la Justicia en el proceso que involucra a un primo suyo con los grupos paramilitares de ultraderecha.
El caso se remonta a comienzos de este año, cuando el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, César Valencia, dijo en una entrevista que el jefe de Estado lo había llamado en diciembre último con el objetivo de hacerle preguntas sobre las investigaciones contra el ex senador Mario Uribe.
El presidente le pidió retractarse, pero el magistrado no sólo lo reiteró, sino que lo retó a someterse a un detector de mentiras. Tras el enfrentamiento verbal, Uribe decidió demandar a Valencia por injuria y calumnia, en un proceso que avanza sin que ninguno de los dos busque la conciliación.
El caso de la demanda de Uribe contra el magistrado salió de nuevo a la luz en medio de nuevas tensiones entre el Gobierno y las cortes de Justicia y el arresto del ex senador Uribe, quien el martes pasado fracasó en su intento de lograr asilo político en Costa Rica.
El primo del presidente es investigado por la Fiscalía General por presuntos nexos con paramilitares de ultraderecha. |