Berlín. El Bundestag, el Parlamento alemán, ratificó ayer con una sobrada mayoría de dos tercios el llamado Tratado de Lisboa de la Unión Europea (UE) tras un debate en el que todas las formaciones, con excepción de La Izquierda, comunicaron su respaldo al documento. También el Folketinget, el Parlamento danés, aprobó por holgada mayoría de más de dos tercios el Tratado, con lo que Dinamarca se convierte en el undécimo país, inmediatamente después de Alemania, que ratifica el documento.
En la votación celebrada en la cámara baja alemana, en la que eran necesarios 408 votos para aprobar el tratado, un total de 515 diputados dieron el visto bueno al documento que establece la reforma de la UE, mientras 58 lo rechazaron y 1 se abstuvo.
En la intervención que abrió la sesión, la canciller alemana, Angela Merkel, subrayó que el Tratado de Lisboa "es un gran proyecto" que conduce al progreso de Europa y una base sólida para sacar a la UE de su actual atolladero.
Mayoría Merkel destacó como punto mas relevante del nuevo tratado el hecho de que las decisiones se tomen con su entrada en vigor por mayoría, lo que acabará con los bloqueos y retrasos en la aprobación de medidas o proyectos de ley que causan con frecuencia miembros aislados o una minoría de países.
El presidente de los socialdemócratas alemanes (SPD), Kurt Beck, comentó que la creación de un espacio social común europeo debe ser ahora la prioridad de la política europea en los próximos años y que la justicia social debe convertirse en objetivo de todos los países miembros.
El Tratado de Lisboa necesita para su definitiva aprobación por parte de Alemania ser sometido a votación en el Bundesrat, la cámara alta o de los Länder (estados federados), que decidirá el 23 de mayo al respecto, aunque se da por sentado que contará igualmente con una mayoría abrumadora de votos favorables.
Dinamarca Por otra parte, la ratificación del tratado contó con el apoyo de los principales partidos en Dinamarca, incluidos la coalición gubernamental liberal-conservadora y el Partido Socialdemócrata, líder de la oposición.
Sólo el ultranacionalista Partido Popular Danés, aliado habitual del Gobierno y tercera fuerza parlamentaria, la minoritaria coalición "rojiverde" Lista Única y algún diputado del Partido Socialista Popular votaron en contra.
Dinamarca había convocado inicialmente un referendo para el 27 de septiembre de 2005, pero éste fue pospuesto por el primer ministro, Anders Fogh Rasmussen, dos meses antes, tras una reunión del Consejo Europeo en Bruselas, después de la victoria del "no" en Francia y en Holanda.
El Gobierno danés comunicó el pasado diciembre que no habría referendo, luego de que un informe jurídico elaborado por una comisión del Ministerio de Justicia concluyera que el nuevo tratado no implica más transferencia de soberanía a la UE, por lo que no es necesaria una consulta popular, como indica la Constitución danesa.
Rasmussen defendió entonces que el nuevo tratado es un ajuste de la UE a la nueva realidad surgida tras su ampliación y negó que el motivo para no convocar un referendo fuera el miedo a un triunfo del "no" en Dinamarca. |