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El presidente del EBB, Iñigo Urkullu, en un momento de la conferencia que ofreció ayer en Madrid. Foto: efe |
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Urkullu ratifica la apuesta por un pacto que solucione el conflicto y no la gobernabilidad
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Defiende la propuesta del lehendakari y asegura que el PNV actuará con sensatez si no hay pacto con el Estado.
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Amaia Artetxe
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bilbao. Las miradas estaban puestas en él. En su reacción. Todos esperaban ayer que el presidente del Euzkadi Buru Batzar del PNV, Iñigo Urkullu, avalara o desdijera las palabras pronunciadas el miércoles por el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao. Y ni una cosa ni otra. El discurso de Bilbao empezó y acabó el mismo día. Urkullu mantuvo el timón de la formación jeltzale en el rumbo marcado ya hace meses: el de la mano tendida para un acuerdo que dé solución al conflicto político vasco. Un acuerdo que vaya más allá de pactos de gobernabilidad y verse sobre "cuestiones estructurales básicas". Porque la gobernabilidad la darán los resultados de las elecciones autonómicas. Bilbao ofreció una reflexión personal, conocida por parte de los dirigentes de la formación nacionalista, sí; representativa de la pluralidad en el seno del partido, también; pero con el peso de una opinión personal. La línea la marca el EBB y su presidente. Y este último habló ayer.
Lo hizo en Madrid, donde reclamó un acuerdo sobre el que caben aún muchas dudas. La primera, que pueda ser posible alcanzarlo en Euskadi "con partidos sucursalistas de obediencia debida a los proyectos, directrices y estrategias que marcan desde Madrid". La segunda, si hay una voluntad real de diálogo y pacto. Porque el presidente español prometió el 8 de abril, en el debate de investidura, que citaría a Urkullu y al lehendakari Ibarretxe. Y esa llamada aún no se ha producido. Ni a uno ni a otro. Sobre qué hará Zapatero, el presidente del EBB manejó varias hipótesis. Que prefiera permanecer sin apoyos. Que opte por "el abrazo del oso" con el PP. Que busque alianzas duraderas y seguras con los nacionalistas: "Si hace un planteamiento serio, sincero, verdadero, nos tendrá a su lado".
el atajo y las locomotoras Y una última posibilidad, que trae consigo una advertencia por parte de los jeltzales. "Puede, en una borrachera victoriosa, dejarse llevar por quienes le aconsejan aprovechar la marea. No ceder un milímetro. Buscar el enquistamiento del caso vasco para que Patxi López pueda ganar en las elecciones autonómicas". En ese "atajo arriesgado", se encontrará "frente a frente a frente con nosotros. Con más fuerza de la que cree y con capacidad suficiente para romper su espejo mágico". En esa estrategia de dejar pasar el tiempo, "el PSOE se olvida de que hay un tiempo de precampaña y campaña electoral al que, en esas circunstancias, el PNV irá con todas las armas. Se puede llegar a una confrontación electoral en Euskadi, como consecuencia de un choque, no de trenes, sino de locomotoras".
La marea de los buenos resultados electorales de los socialistas en Euskadi el pasado 9-M, "tiene resaca", volvió a advertir Urkullu. Y ligó esos resultados con el "miedo a la derecha española" y no tanto a los méritos de Zapatero o el propio Patxi López, recién reconocido como candidato a lehendakari por el PSE. "Por si les sirve, nosotros ya vivimos esa situación en 2001 y cometimos el error de pensar que aquellos seiscientos y pico mil votos eran aber tzales convencidos, cuando muchos de ellos vinieron a refugiarse en nuestras siglas por el miedo que les causaba el tándem Mayor Oreja-Nicolás Redondo", indicó. Y aseguró que si hoy se le preguntara a la ciudadanía vasca si existe un problema político, diría que sí. Y que la sociedad vasca urge "a que las formaciones políticas lleguemos a un acuerdo básico para que todos, o la mayor parte de los vascos, cerremos esa página de la historia".
propuesta y tripartito En el planteamiento de las bases para la rúbrica del acuerdo que propugnan los jeltzales, el presidente del EBB dibujó un camino similar al de la propuesta del lehendakari Ibarretxe, que, indicó, comparte porque cuenta con pasos bien definidos. "Por supuesto que la comparto. Me gusta, claro que me gusta, porque tiene pasos bien definidos, empezando por la voluntad de un acuerdo político". En este sentido, lamentó "la caricaturización" que se está haciendo de esta iniciativa, cuando "contiene mucho más que una consulta", entre otras cosas "el principio ético de compromiso de rechazo a la violencia y el principio democrático del respeto a la voluntad de los vascos".
Respecto a quienes vaticinan un "delirio independentista", Urkullu también dejó claro que el PNV optará siempre por la sensatez. "Si la situación fuese la que hoy conocemos, sin acuerdo entre el presidente español y el lehendakari, el PNV no va a plantear ninguna aventura o barbaridad. Que esté tranquila la sociedad española, porque el PNV hará gala tanto en el pleno de junio como, en su caso, el 25 de octubre, de la sensatez que caracteriza a nuestro partido sin renunciar a nuestros principios", apuntó. Porque, enfatizó en su discurso, lo que se plantea ahora no es la independencia.
La propuesta del lehendakari cuenta con el respaldo del tripartito, uno de los caballos de batalla tras el discurso de Bilbao, quien dio por agotado su ciclo. Urkullu mostró comprensión: "Pueden llamar la atención manifestaciones que nosotros hagamos, pero son otros los partidos los que están cuestionando públicamente la fórmula del tripartito". Como ejemplo citó que hay un sector de EB que cuestiona su permanencia en el tripartito o las "constantes descalificaciones de EA" al PNV. Porque las "deslealtades" de los socios menores ya han causado antes malestar en las filas jeltzales. |
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