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Ya vendrá el verano
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Robert Pastor
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hasta que venga el verano parece que los panoramas políticos, sobre todo en el interior de la mayoría de partidos, no terminará de aclararse. Por ahora todo parece provisional y, en algunos casos, más que sorprendente. Empezando por el acercamiento PSOE-PP, que nada bueno augura a los periféricos o nacionalistas, como unos y otros denominan.
Tendrá que llegar el congreso de Valencia para ver cómo queda el poder interno de los populares, ante la sombra alargada de Aznar, entre las conspiraciones que no sólo son de Esperanza, el líder en funciones y las reacciones tan adversas, públicas o no, al nombramiento como portavoz de la joven señora Sáenz de Santamaría.
Si hemos de juzgar por la sucursal catalana, y aplicar la frase del propio Rajoy, ("si se presenta una sola candidatura, será un congreso a la Búlgara; si hay dos, unas primeras; y si son tres, un caos") el caos regional está servido en Catalunya donde se han postulado públicamente dos opositores al designado por Madrid Daniel Sirera, sucesor del defenestrado Piqué. Una es Montserrat Nebreda, hasta hace cuatro días independiente y portavoz en el Parlament. El otro no es manco: Alberto Fernández Díaz, que ya ocupó la presidencia interna y ha sido candidato a president y alcalde de Barcelona, para quedarse de momento en portavoz de su grupo en la corporación municipal.
Claro que, para algún ideólogo de los micrófonos el único aspirante bueno sería el europarlamentario que acaba de ser distinguido con la legión de honor francesa. Nada menos que el azote de catalanistas y del catalán Aleix Vidal Cuadras.
Entre los socialistas de Catalunya (PSC) las tensiones son, lógicamente menores, desde la atalaya del copo de poderes. Aun así, la distancia entre el sector procedente del catalanismo socialista y del PSOE se acentúan, y el máximo representante del primero, el superconseller económico Antoni Castells, se acerca más a los mensajes de Ezquerra que a los de sus compañeros cada vez que habla.
Aunque nunca se sabe, en la radio pública del Principat se ha filtrado que José Bono, desde la presidencia del Congreso, después de una expresión nada amigable con Joan Ridao, el portavoz de los republicanos, no le reprendió por iniciar el discurso en catalán, le envió una nota en el idioma del oponente, de corrección lingüística extrema, se entrevistaron en privado y, según el filtrador quedaron muy próximos.
Para junio, Puigcercós, el que parece candidato mayoritario a suceder a Carod, se ha apuntado ya unos primeros goles, al ver aprobadas sus reglas para el congreso. Sobre todo, la admisión del voto por correo, pero no a través de notario, para que los participantes puedan conservar el anonimato, sino remitido directamente, con escasas garantías, ni de secreto, ni otras. Aquí, aplicando las calificaciones de Rajoy, ya no se hablaría de caos, sino de anarquía absoluta. Porque, como ya es sabido, además de Puigcercós se presenta el presidente del Parlament, Benach, bajo el amparo de Carod, y dos opciones diferentes del catalanismo antitripartito: el joven Uriel Bertran y el ex conseller y ex alcalde de Puigcerdà Joan Carretero.
Por si algo faltaba, Mas vuelve a insistir en la construcción de su "casa grande", mediante la incorporación a listas electorales de catalanistas de fuera de la coalición y, por si era poco, anuncia una "revisión" de las relaciones con la Unió Democràtica de Duran i Lleida. Paralelamente, cada vez crecen más las insinuaciones del paso a la política de otro Joan, Laporta, el presidente del Barça que, al paso que van los resultados deportivos, quién sabe si agotará el mandato, que teóricamente acaba el 2010, justo el año de las próximas autonómicas. Faites vos jeux, diría el croupier, con todas las apuestas abiertas en la mesa.
El acercamiento PSOE-PP nada bueno augura a los 'periféricos' o 'nacionalistas', como unos y otros denominan
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Cada vez crecen más las insinuaciones del paso a la política de Joan Laporta; quién sabe si agotará el mandato |
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