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Un maniquí que representa a Goya forma parte de la muestra. Foto: efe |
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Madrid revive en un viaje sensorial el levantamiento contra Napoleón
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una exposición en arte canal reproduce con luz, imágenes, sonidos y olores el ambiente de la revuelta.
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madrid. La muestra Madrid, 2 de mayo 1808-2008, un pueblo una nación comisariada por el escritor Arturo Pérez-Reverte que se expondrá desde hoy hasta el 28 de septiembre en el centro Arte Canal propone al espectador un viaje sensorial al pasado para revivir las primeras horas del levantamiento del pueblo madrileño ante las tropas napoleónicas.
Imágenes, luz, sonido y olores son los protagonistas principales de esta exposición dividida en siete ámbitos que permitirán al visitante vivir en primera persona todos los acontecimientos que tuvieron lugar en las calles de Madrid aquel 2 de mayo de 1808. Las instalaciones de Arte Canal se transforman por completo hasta lograr la atmósfera agobiante y el ambiente guerrero que instauraron las gentes del pueblo de Madrid al verse atacadas por el enemigo.
A través de colores, el espectador puede conocer el devenir de los hechos. Así, el escenario de color crudo muestra los antecedentes del levantamiento, cuando Napoleón Bonaparte, que dominaba la mayor parte de Europa, pretendía sustituir a la familia real por su hermano José Bonaparte, hecho que provocó que los madrileños salieran a la calle para impedirlo.
El amarillo de bajo tono representa la insurrección del pueblo cuando supo que los últimos miembros de la familia real estaban siendo sacados de palacio a la fuerza, algo que originó que los ciudadanos se echaran sobre los carruajes para evitar su salida. Momentos después comenzó la ofensiva francesa, en las que las tropas dirigidas por Murat iniciaron la represión para reinstaurar el orden en Madrid.
Bajo el color naranja, el visitante se introduce en la guerrilla urbana que luchó con navajas, escopetas, trabucos e incluso tejas y agua hirviendo. El rojo le traslada al último reducto, el parque de Monteleón, donde se habían atrincherado paisanos con los capitanes Daoiz y Velarde. Los últimos pabellones, de color morado y negro, muestran el paisaje de la batalla y la memoria de los caídos. En este último se rinde homenaje a los 409 muertos españoles, cuya desaparición tuvo como consecuencia la Guerra de la Independencia. >e.p. |
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