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Jóvenes palestinos, en la protesta contra el bloqueo israelí. Foto: afp |
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Miles de palestinos piden en Gaza el fin del bloqueo israelí
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La convocatoria de Hamás pretendía llamar la atención internacional. La situación humanitaria en la franja comienza a ser muy preocupante por la falta de alimentos y combustible.
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Gaza. Miles de palestinos, en su mayoría simpatizantes del movimiento islámico Hamás, pidieron ayer el fin del bloqueo israelí a Gaza en una manifestación convocada por esa formación del norte al sur de la franja.
Portando banderas palestinas y de Hamás, los manifestantes se dirigieron hacia el paso de Erez con Israel, en el norte, y al de Rafah, con Egipto, en el sur, para protestar contra diez meses de cerco israelí que han ahogado la economía de la franja.
Los participantes corearon cánticos contra Israel y contra el bloqueo, iniciado en junio de 2007, cuando Hamás expulsó de la franja en seis días de enfrentamientos a las fuerzas leales al presidente palestino y líder del movimiento nacionalista Al Fatah, Mahmud Abbas.
Los organizadores impidieron que los manifestantes se aproximaran al paso de Erez, para evitar que fueran atacados por el Ejército israelí.
Las autoridades egipcias, por su parte, reforzaron la seguridad en la frontera para atajar un eventual nuevo derribo de la valla fronteriza, como en enero pasado, cuando cientos de miles de habitantes de Gaza cruzaron a Egipto para comprar comida, combustible, tabaco y otros bienes escasos en la franja por el bloqueo israelí.
La protesta recorrió la carretera Saladino, que une norte y sur de la franja, al día siguiente de que la Agencia de la ONU para el Auxilio a los Refugiados Palestinos (UNRWA) anunciase la suspensión de la ayuda humanitaria a más de la mitad de la población de Gaza por carecer de gasolina a causa del cerco israelí.
Fronteras El Ejecutivo del primer ministro israelí, Ehud Olmert, aprobó en octubre reducir parcialmente el flujo de fuel y electricidad tras declarar a la franja "territorio enemigo". Israel cerró aún más el grifo el pasado día 9, a raíz del asesinato por milicianos palestinos de dos operarios en el paso de Nahal Oz, la vía de entrada del combustible israelí a Gaza.
Hace dos días, tras las advertencias de que la única central eléctrica de Gaza dejaría de operar por falta de fuel, Israel aprobó el envío de un millón de litros de combustible que permitirán a la planta funcionar al menos tres días.
La oficina militar de coordinación del paso de Erez acusó a Hamás en un comunicado de haber impedido la llegada de combustible para forzar una crisis y aparecer como víctimas ante la comunidad internacional.
La de ayer no era la primera iniciativa de Hamás para presionar a Israel y a la opinión pública mundial a levantar el cerco, aunque muestra una vez más las dificultades del movimiento islamista para reunir una auténtica riada humana por esta causa. El jueves, al anunciar la convocatoria, un portavoz de Hamás auguró un "furioso estallido frente a los pasos de Gaza" protagonizado por "una multitud encolerizada" que al final quedó en unos pocos miles. >efe
Médicos sin Fronteras reduce su actividad
Los equipos de la organización Médicos sin Fronteras (MSF) se han visto obligados a reducir sus actividades en los últimos días en la franja de Gaza por la escasez de carburante provocada por el embargo israelí y alertan de que la situación puede volverse "dramática rápidamente". "Nuestros equipos han tenido que limitar sus visitas a los enfermos más graves" porque "desde la semana pasada no hay gasóleo ni gasolina disponible en el mercado", se quejó MSF en un comunicado. Israel, único abastecedor de combustible a la franja de Gaza, interrumpió el suministro después de que el pasado 9 de abril milicianos palestinos atacaran el paso de Nahal Oz, uno de los puntos de entrada de fuel, en una acción en la que murieron dos civiles israelíes. MSF denunció que, ante la escasez de combustible, el personal médico tiene problemas para desplazarse, lo que provoca un absentismo laboral del cuarenta por ciento en algunos hospitales. "El paro de nuestras actividades puede engendrar, para el conjunto de los pacientes, una degradación severa de su estado de salud general", subrayó Duncan Mclean, jefe de la misión en la zona. >efe |
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