bilbao. Para marcar gol muchas veces es necesario un buen centro. Y para ganar un partido, un centrocampista que organice y reparta bien el juego. Ayer, el presidente del EBB, Iñigo Urkullu, volvió a ejercer como tal. Repartiendo el juego y dirigiéndolo. Como ya hiciera tras las declaraciones de Joseba Egibar en torno a la moción de censura en Arrasate, Urkullu tomó las riendas de su partido después de los dimes y diretes que han seguido al discurso del diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao. Aclaró, sin margen de duda, que las decisiones sobre pactos o fórmulas de gobierno corresponden exclusivamente al EBB y a la Asamblea Nacional. Y marcó la prioridad de la formación jeltzale: la búsqueda de un acuerdo con el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, para tratar de solucionar el conflicto político vasco. Porque ése es "el verdadero debate que ha puesto el PNV sobre la mesa".
El presidente del EBB subrayó la primacía de este órgano y de la Asamblea Nacional a la hora de adoptar decisiones acerca de "futuros acuerdos de gobierno o sobre la validez o no de los pactos actuales o de fórmulas de gobierno conocidas". "Van a ser estos órganos los que tomen las decisiones y las transmitan a la sociedad en los momentos oportunos y cuando proceda. El PNV tiene una estrategia clara, marcada y definida en su ponencia política, aprobada por la Asamblea Nacional del partido y ésa es la línea que va a seguir y va a desarrollar en los próximos cuatro años, tomando en cuenta todas las circunstancias".
no están en el corto plazo Hecha esta aclaración, Urkullu volvió a centrar cuál es el debate real, el de la búsqueda de un acuerdo estructural que dé solución al conflicto político. Un debate que, dijo con un cierto sentido de regañina, está quedando oculto por el cruce de declaraciones públicas en los últimos tiempos. "Este debate que estamos provocando a través de los medios de comunicación, las declaraciones de cargos institucionales del partido sobre aquellas cuestiones sobre las que exclusivamente el partido es competente -todas ellas bienintencionadas- desvían la atención sobre el verdadero debate que ha puesto encima de la mesa el PNV, que es conocer la voluntad que tienen el presidente Rodríguez Zapatero y el PSOE de llegar a acuerdos con el PNV y con el lehendakari", explicó.
El presidente del EBB también reclamó "no caer en la trampa, con nuestras declaraciones, de debates que no son de este momento. Aunque el deseo de avanzar y superar esta situación de bloqueo -con veto pretendido tanto por parte de la izquierda radical como por parte de los que quieren dejar pasar el tiempo y la oportunidad- propicie expresiones de todo tipo". Y disipó cualquier duda en cuanto a la intención de su partido. Lo hizo asegurando que cuando los jeltzales hablan de un acuerdo no miran al corto plazo de la gobernabilidad, sino al largo plazo, a la solución del conflicto político para garantizar el desarrollo de Euskadi y el bienestar del conjunto de sus ciudadanos. "No estamos hablando de acuerdos de gobierno en las instituciones. Ésos los decidirán los ciudadanos, así como la sintonía o no de los programas de cada partido. Estamos hablando de un acuerdo estructural, como lo hemos reiterado aquí y en Madrid en varias ocasiones, en donde se marquen las reglas de juego del autogobierno vasco del siglo XXI y que responda a la necesidad de solucionar el conflicto político que tiene planteado el pueblo vasco desde el siglo XIX".
vigencia del tripartito Tras clarificar en qué pone el acento el PNV, Urkullu hizo otra aclaración: "El actual tripartito tiene un programa de gobierno que finaliza en 2009 y que, por lo tanto, tiene plena vigencia y validez hasta esa fecha, aunque tanto EB como EA hayan priorizado y prioricen en otras instituciones los acuerdos políticos con otros partidos antes que con el PNV. Y pese a que hayamos soportado críticas infundadas desde el seno de las propias instituciones o asistamos a cuestionamientos públicos sobre la conveniencia de la permanencia junto con el PNV en el Gobierno de las instituciones". La óptica desde la que ve esta polémica el presidente de EA, Unai Ziarreta es diametralmente opuesta. "Si quiere ver deslealtades hacia la hoja de ruta del Gobierno vasco y hacia el tripartito, que mire a su propio partido y a las últimas declaraciones de José Luis Bilbao o Iñaki Azkuna", aseguró.
"Lo que estamos viendo con esas supuestas deslealtades a las cuales está aludiendo el PNV es un intento de echar balones fuera y de confundir a la ciudadanía eludiendo un debate que se tiene que dar seguramente dentro del PNV", añadió el presidente de EA, para después subrayar su "inequívoca apuesta" por el tripartito.
En cualquier caso, Urkullu quiso zanjar la cuestión, reiterando cuál es la prioridad a día de hoy de la formación jeltzale. "Hoy nuestra preocupación es superar el bloqueo en la resolución satisfactoria al desarrollo normalizado del autogobierno vasco, sin que suframos un choque de trenes. Será en su momento y ante las circunstancias propias cuando PNV y sólo PNV hable de lo que PNV hará", concluyó en declaraciones a Europa Press. |