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TELEVISIÓN
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La aldea global
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'Auguri a tutti'
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J.r. Diez Unzueta
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SIGUE arrasando la televisión de Vasile, que lleva varias temporadas marcando el norte de lo que quiere la mayoría de los consumidores. T5 es un modelo nacido a raíz del necesario cambio que hubo que dar a una televisión chabacana y estúpida, de mamachichos de generosas tetas y exhibición carnicera y que desembarcó iniciando la carrera de las privadas, que arrumbaron a las públicas y situaron el negocio en el cotarro de lo privado, donde debe de estar el negocio, aunque no toda la televisión debe de ser ídem.
T5 acierta con productos de gran consumo, siendo Gran Hermano el referente primordial, ya que tiene el honor -triste o gozoso- de haber sido el primer reality en la historia televisual de estos pagos. La mayoría de las teleseries españolas han triunfado en la cadena de aires berlusconianos, conectando con el gusto medio del consumidor que quiere un poco de todo y entretenimiento a raudales, que el horizonte está embroncado y el circo alivia.
T5 tiene la habilidad de dotar a sus productos de un estilo popular sin caer en lo cutre, presentando personajes, situaciones y contenidos cuasi marginales pero sin recrearse en lo políticamente incorrecto. Desde el Tomate, Crónicas Marcianas o Camara café hasta Operación Triunfo, pasando por Escenas de Matrimonio, marcan sus productos con un inconfundible sello de audacia, valentía y cierta transgresión, asomándose al borde del abismo.
En el reciente estreno de O.T. reconozco la inteligente explotación que han sabido hacer de los cientos de horas grabadas de castings para diseñar un espacio imaginativo, barato y resultón jugando con jurado y aspirantes y lanzando el producto para ir calentando el aterrizaje de Jesús Vázquez. Hacer de lo accesorio materia principal en prime time es osadía que una vez más, les ha salido bien. Auguri a tutti.
Telecinco tiene la habilidad de dotar a sus productos de un estilo popular sin caer en lo cutre |
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