Amstetten (Austria). La Policía confirmó ayer que el ingeniero jubilado Josef Fritzl, de 73 años, había confesado ser el padre de los siete hijos nacidos en el sótano de su casa tras violar a su propia hija y de haber quemado el cadáver de uno de ellos que nació muerto.
Un portavoz policial precisó que en uno de los partos bajo tierra, la mujer violada, Elisabeth Fritzl, de 42 años, que estuvo 24 encerrada, dio a luz gemelos, uno de los cuales murió y su cadáver fue quemado por su padre en la caldera de calefacción de la casa.
El acusado reconoció haber golpeado a su hija en repetidas ocasiones y de haberla violado numerosas veces, por lo que nacieron hijos "más o menos cada dos años".
Tres de estos hijos fueron integrados en la familia de Fritzl como si fueran nietos, mientras que otros tres vivieron hasta hace pocos días en cautiverio en el zulo del sótano habilitado en la casa.
La versión sostenida por Fritzl ante su esposa y el resto de la familia y sociedad fue que Elisabeth desapareció con 18 años para adherirse a una secta en un lugar desconocido, donde habría tenido varios hijos, a tres de los cuales dejó delante de la casa de sus padres.
Polzer manifestó que el resto de la familia, incluyendo a la esposa Rosemarie a los otros hijos-nietos, que vivían en la casa, no sabían nada del encierro.
Rosemarie y Josef Fritzl tuvieron en total siete hijos en su matrimonio, incluyendo Elisabeth, quien fue abusada sexualmente por su padre a partir de los 11 años de edad.
El acusado fue puesto a disposición de un juez, que decretará la prisión para Fritzl y las autoridades investigarán si existe peligro de un suicidio del detenido.
Kampusch ofrece su ayuda
Natascha Kampusch, víctima durante ocho años de un secuestro, ofreció en el día de ayer su ayuda en el caso de Elisabeth Fritzl. Toda vez que conoce la situación de hallarse completamente aislada, Kampusch, de 20 años de edad, cree que puede servir de ayuda a Elisabeth Fritzl tanto como interlocutora como financieramente, señaló la joven en una declaración hecha pública ayer. La ayuda financiera saldrá de las donaciones voluntarias e institucionales procedentes de todo el mundo que recibió tras huir de su captor y con las que planea crear un fondo para víctimas de secuestros. Kampusch fue secuestrada el 2 de marzo de 1998 cuando tenía diez años y mantenida encerrada durante más de ocho en una especie de mazmorra por su victimario, Wolfgang Priklopil. El 23 de agosto de 2006 consiguió huir, tras lo cual Priklopil se suicidó. El caso fue descrito como uno de los más dramáticos de la historia criminal de Austria. >J. B.