|
Estaban Frank Sinatra y Ava Gardner en un sarao madrileño cuando se les acercó un osado cantaor, El Brillantina, digno antecesor de Chiquito de La Calzada, y sin pedir permiso empezó a hacer compás con los nudillos sobre la mesa y a cantarles Strangers in the night en su inglés terruñero y calorrón, o sea, Pastis in te flais. La Voz de voces alucinó hasta confesar que era la mejor versión que jamás había oído y que no había dólares en el mundo para pagar aquel espectáculo. Hace poco preguntaron a Manolo Escobar si sabía inglés y respondió así de ufano: "Lo único que sé decir es ¡Orvuar!". A mí me da que se refería al dulce francés Au revoir. El término medio existe. Entre esa manera feliciana de andar por Babel y el extremo gafapasta de Jon Mirande, maldito que dominaba trece idiomas, habrá algún punto de encuentro. Y la opción más adecuada no creo que sea la elegida por el centro comercial Ballonti, cuya propaganda nos invita a ir de shopping. Por lo visto a sus modernísimos publicistas les parece vulgar ir de compras, ir a hacer recados y dios sabe cómo juzgarán a quien todavía pretenda hacer un mandado. Tal vez piensen que yendo de shopping imitamos a Victoria Beckham y yendo de compras nos quedamos en Rafaela Aparicio. Hay una corriente centralista que atisba enemigos del castellano en cada rincón de España y sin embargo pasa por alto esta suerte de contaminación imperial lenta pero segura. Ya cité el caso de Marta Sánchez leyendo en inglés el pregón de Chueca, y también el de los seguidores de Isabel Pantoja que exigían la libertad de la tonadillera con unos carteles que rezaban Freedom Pantoja. Las marcas están para batirse, y en el campo del Betis he leído una pancarta que recuerda a un malogrado futbolista: "Puerta, you will never walk alone". Como para sentirse amenazado por la normalización del bable. |