Además de prestar asesoramiento psicológico y jurídico, Aldarte funciona también como "un gran centro de socialización", según explica su directora. "Saben que no son los únicos en la tierra, pero no es tan fácil conocer a otros gays y lesbianas", advierte su directora Bilbao.¿Cuál es el perfil de las personas que atienden en Aldarte?
Muy variado: desde los 18 a los 64 años, hombres y mujeres en porcentaje similar, con ocupaciones variadas... Proceden sobre todo de Bizkaia, porque operamos desde Bilbao, pero también hay del resto de Euskadi y de vez en cuando de comunidades limítrofes.
La mayoría son gays, lesbianas, transexuales... ¿Y personas de su entorno?
También, y cada vez más. En ocasiones los propios gays y lesbianas vienen gracias a las personas de su entorno. Tenemos un grupo específico de familiares y amigos, porque muchas veces también tienen que salir del armario y aceptar la homosexualidad de una persona cercana.
¿Qué demandan estas personas?
Apoyo y atención psicológica, asesoramiento sobre dudas que tienen respecto a lo que están viviendo, a los sentimientos encontrados que tienen, no saben cómo decirlo o no se atreven... Otro aspecto es el tema de la socialización: los gays, lesbianas y transexuales no tienen muchas oportunidades de conocer a otros. La gente se suele encontrar muy sola y aislada en sus círculos, sus barrios, y Aldarte funciona como un gran centro de socialización en este sentido, de encuentro de personas que rompen su soledad y su aislamiento para compartir cosas. Otra razón son los obstáculos jurídicos, como cambios de nombre para transexuales. También viene mucha gente que investiga sobre la realidad gay y lesbiana.
¿Cuáles son los servicios que más se demandan?
Los de carácter grupal, la gente se quiere encontrar con otra gente. El grupo de apoyo mutuo lo pusimos en marcha hace 12 años y no ha dejado de pasar gente. Es un grupo donde las personas se encuentran con otras tan novatas como ellas en ser gay o lesbiana.
¿Sigue siendo necesarios?
El yo pensaba que estaba solo es una de las cosas que más escuchamos. Saben que no son los únicos de la tierra, pero todavía no es tan fácil conocer otros gays y lesbianas.
Tienen un grupo de gays y lesbianas cristianos. ¿Se puede compatibilizar religión cristiana y homosexualidad?
Sí, y ellos están convencidos. Los que tienen un problema es la jerarquía de la Iglesia católica, que no hacen más que lanzar mensajes de que es incompatible. El aspecto religioso es uno de los más sangrantes, sobre todo por los mensajes que se lanzan desde muchas iglesias. Hay muchas personas que han abandonado su religión para ser gays o lesbianas, pero no es necesario en absoluto.
¿Cuál es el reto actual?
La educación. Queremos que en el ámbito educativo la diversidad de orientaciones sexuales se dé a conocer a las personas desde que son niños; así no llegarían a la adolescencia con las actitudes intolerantes que muchas veces demuestran. Es un reto que la sociedad y las instituciones tienen que abordar.