 |
|
|
 |
Juan Astorquia, Linda Báez 'Alamares'y Javier de Juana. |
|
|
|
El callejón de las botxerías
|
|
En defensa de su pan
|
|
El Club Cocherito de Bilbao abrió ayer sus puertas para escuchar a David Fandila, 'El Fandi', el diestro que hace ahora seis años, en 2002, se jugó la vida ante los toros de Dolores Aguirre en Vista Alegre para hacerse un hueco en el escalafón torero
|
 |
|
Jon Mujika
|
 |
La historia que hoy les cuento pudo ser otra tras el incidente de la maternidad, donde cambiaron a un niño de cuna. Deshecho el entuerto, David Fandila, se convirtió, años después, en El Fandi, un torero bragado, un portento atlético, un velocista de la marcha atrás -es un prodigio ver la velocidad que alcanza en banderillas corriendo hacia atrás hasta reunirse en la cara del toro...- y un hombre curtido en mil batallas en los ruedos. Ayer, le acompañaba su madre, Trinidad Marín, quien sabe si con la cautela de no dejarle solo...
Está acostumbrado a defender su terreno desde que vio la primera luz y aún se recuerda en el Bilbao taurino aquel sábado de 2002, cuando sobrepasado en una tarde vibrante por Julián López, El Juli, salió dispuesto a llevarse la gloria a tariscos, siendo aún un donnadie. Aquel arrebato, aquella defensa del pan ante los fieros toros de Dolores Aguirre y ante el peso del triunfo de un torero consagrado como El Juli en su tarde conmocionó Vista Alegre. Aún se lo recordaban ayer los viejos aficionados en los salones de corte clásico del Club Cocherito, allá en la calle Nueva...
El baile de los despachos aún continúa, pero parece próximo el arreglo que devolverá la esperanza de volver a vivir lo irrepetible. El Fandi está cerca de apalabrar su presencia en las corridas de agosto. Por muchos años que pasen, Bilbao no saldará la deuda de aquella tarde jamás, así que bien merecido lo tiene. Sobre estas y otras historias versó el coloquio capitaneado por el presidente del club, Leopoldo Sánchez Gil, en el que también tomaron parte Pedro Mari Azofra, Andrés Duque, Javier Galán y Alfredo Casas. Todos ellos volcaron sobre el torero tal cantidad de elogios que casi lo sepultan. Es el precio de la gloria que perseguía aquella tarde.
También la busca, en un camino minado de dificultades, la novillera venezolana Linda Báez, Alamares, quien se acercó al coloquio del brazo de Juan Astorquia, Cocherito II, un personaje al que el mal fario no apartó a la cuneta del mundo de los toros, donde aún sobrevive. En el salón noble del club se saludaron con Javier de Juana, José Luis Rubio, Juan Mari Gómez Mariaca, Begoña Melero, quien repetía sus últimas peripecias vitales, propias del Baron Munchäusen si se estima que en apenas unos meses a sobrevivido a una intervención quirúrgica seria, un atraco en la oscuridad y una caída a un pozo en un balneario. No fueron los únicos presentes en una tarde a la que también acudieron Txelu Fernández, Santiago Iriarte, José Luis Arias, Víctor Gómez, Ricardo Calleja, el doctor José Luis Martínez Bourio, Carlos Aranguren, Antonio Hormaeche, Marcelino Gorbeña, Javier Molero, Alberto Hervías, el fotógrafo Manu de Alba, José Ramón Ángulo, gerente de la delegación en Bizkaia de la Asociación Española contra el Cáncer, Álvaro Ordóñez, Ignacio Ortega, Juan Carlos Ruiz y un buen número de amigos y partidarios del diestro granadino que, siendo profeta en su tierra, cuenta sus apariciones allí como los santos cuentan milagros: de 33 tardes en 32 salió por la puerta grande. Ayer también. |
|