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Roberto García Ariño charla con Aimar Olaizola, actual campeón. |
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Ni el vuelo de una mosca
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La preparación del Manomanista requiere método y concentración. Al menos así lo consideran los técnicos de Asegarce, contrarios a los duelos por parejas para evitar desviaciones y distracciones.
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César Ortuzar
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intentamos que no se jueguen partidos de parejas cuando se está preparando el Manomanista". Es el credo de los técnicos de Asegarce. Su libro de cabecera. Su biblia. La empresa bilbaina no quiere distracciones para sus pelotaris cuando están inmersos en el campeonato individual. Rechazan cualquier tipo de distracción que complique el laborioso proceso de adaptación que requiere la asimilación del mano a mano. Y los partidos por parejas, lo son. Son el vuelo de una mosca. Por eso lo evitan. Tratan de eliminarlo. "No queremos nada de aventuras. Creemos que los partidos se deben jugar a tope y cuando uno sale a jugar a parejas pensando en el Manomanista mal asunto. Hay que ser serios con todo esto", expone Roberto García Ariño. O se está a una cosa o a la otra, viene a decir el técnico vizcaino. "Hay que saber qué es lo más importante, y en estos momentos ese lugar lo ocupa el Manomanista", describe.
Roberto García Ariño maneja varios argumentos para justificar la separación de las dos variantes del juego. Para mantenerlas alejadas. Estancas. Sin puentes que las unan. "Normalmente cuando se está en una competición los otros partidos se disputan sin la tensión necesaria. Además es una forma de evitar riesgos de lesiones. Es verdad que entrenando te puedes lesionar, pero tienes la opción de parar al primer síntoma. Sin embargo, en un partido, si la cosa no es muy seria hay que seguir y la lesión se puede agravar". El técnico de Axpe-Marzana se acerca a la pelota con veneración, la respeta profundamente, y sabe de la importancia capital del Manomanista: "No hay más que ver qué ha pasado este fin de semana en el que no ha habido competición. La gente quiere el Manomanista". Por eso en Asegarce son de la creencia que debe cuidarse con mimo hasta el último detalle. "Jugar mano a mano no es nada fácil. Apenas se disputan unos partidos al año. Se necesita una preparación especial, muy específica, y adaptarse no es nada sencillo. El mano a mano no tiene nada que ver con los partidos de parejas que se juegan durante todo el año. Son dos maneras de jugar completamente distintas. Un delantero para el mano a mano no necesita arriesgar tanto. Se trata de dominar y cuando rematas lo haces más cerca de la chapa. En el Manomanista el delantero, por ejemplo, tiene que restar y el zaguero tiene que sacar, algo a lo que no acostumbran habitualmente y hay que prepararse para ello a base de enterramiento". Medido. Programado. Repetido. Especializado.
plazo y permiso La dedicación plena es, por lo tanto, el fundamento en el laboratorio de Asegarce. Su filosofía. De hecho, cualquier incursión en los partidos de parejas se hace con un plazo mínimo de 15 días respecto a la eliminatoria a del Manomanista. Además del tiempo los técnicos sopesan el estado de forma del pelotari. "Es muy raro que se juegue, aunque lo pida el pelotari expresamente. Se deja que jueguen siempre y cuando se vea que el pelotari está muy bien, que no le puede perjudicar el partido, de lo contrario no se le da permiso", indica Roberto García Ariño. En Aspe las cosas funcionan de otra manera y los rectores acceden a las peticiones de los pelotaris de jugar incluso cuando éstos están en plena competición. Es otro método. Otros maestros, otros libros. "Irujo jugó el domingo y está en el Manomanista, pero todos no tienen esa facilidad. Irujo le suelta con todo sea a parejas o en el Manomanista y aún así se nota que está preparando la competición a la hora de jugar", afirma el vizcaino. Para Roberto García Ariño ese tipo de exposición puede resultar excesiva puesto que "además de tener que cambiar el chip es necesario el descanso". Entonces tira de memoria. "Antes no se podía descansar y los pelotaris pedían descanso y ahora cuando pueden hacerlo te piden jugar", recuerda con fina ironía Roberto García Ariño, que remata sus pensamientos con una declaración de intenciones: "Preferimos ser cautos y velar armas".
En Asegarce sostienen que el Manomanista tiene ahora prioridad absoluta y se vuelcan en cuidar cada detalle |
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