LAS vallas de obra que rodean la sala multiusos de Bilborock, allá donde antaño se alzaba la iglesia de La Merced, son una metáfora. Casi se diría que es la ciudad de las infraestructuras, del anteproyecto y la reforma, la que rodea, como si fuese una banda de forajidos o una cuadrilla de gánsters (dicho sea con todos los respetos a la buena gente de la grúa y el andamio...), la creatividad que impregna las piedras de este local. La asociación de servicios audiovisuales Claro de lunaacaba de celebrar la octava edición de su gala de presentación de los trabajos realizados a lo largo de este curso en los talleres cinematográficos municipales, donde la artesanía del cine aún se vive a flor de piel. Txemi Alonso, Eneko Martínez, Aitor Elorriaga, Borja Preciado, Ángel Mirou e Imanol López han trabajo duro para mostrar a los estudiantes, de toda edad y condición, el andamiaje sobre el que se levanta el milagro audiovisual.
Hay quien cuadricula su vida de manera minuciosa y quien busca un encuadre original, sorprendente. A esta segunda estirpe pertenecen quienes ayer acudieron a este encuentro con el arte de la imagen y el sonido, ilustrado con la proyección de Un hombre tranquilo, el excelente cortometraje con el que Arantzazu Gómez Bayón abre brecha en la industria acorazada del cine. Ella es el ejemplo de que no hay imposibles si se maneja la imaginación con destreza. Al apagarse las luces, junto a su obra, resplandecieron las creaciones de los participantes en estos talleres de la ilusión. Así Maitane Urrutikoetxea, Sonia Segoviano y Pilar López presentaron Mirada al vacío con la ilusión recién estrenada mientras que Asier Beltrán, Pablo Sanzo y Pablo Abascal manejaban el sable de la provocación con Puta mierda, una pieza que invita a la reflexión con la misma naturalidad con la que se invita a una cerveza, sin aspavientos. La Asistenta, de Pedro Vallejo, José Alfonso Miguélez y Gorka Murillo despertó el interés dormido de una legión de gente que bosteza ante el cine convencional y Entre nosotros, de José Luis Martín Laso, Josu Gómez y Miguel Ángel Rodríguez tocó las aldabas, sin segundas, de los inquietos. Las cuatro obras, tan dispares, cargaron de electricidad creativa la media tarde, hasta el punto de desatar una tempestad de aplausos, con todo su aparato a cuestas. Fue, por decirlo fuera de las fronteras convencionales, el cine de los otros, de los desterrados hijos de la industria del cine.
Plantemos la semilla de la inquietud. Ése es lema bajo el que han trabajo todos a las sugerencias de Claro de Luna. Ayer florecieron los primeros frutos y todo apunta que la cosecha será fértil y abundante. Dan fe de lo que les cuento Esther Isabel, June Torné, Diego López, Luis Egiraun, Miguel Ángel Redondo, Joseba Mendizabal, Joxean Urrutia, Andere Elosegi, Itziar Zalbidea, Aintzane Ruiz, Marga Gordejuela, Ainhoa Sánchez, Peio Astrain, Alberto Cuadrado, Sandra Santacruz, Josune Madariaga y un buen número de enamorados de la creación en cualquiera de sus formatos. |