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El lehendakari Ibarretxe y el presidente Zapatero, en el último encuentro que mantuvieron en Moncloa. Foto: efe |
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Zapatero anuncia que se reunirá con el lehendakari antes del Pleno de junio
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El PNV se muestra prudente sobre al alcance del encuentro hasta conocer su fecha y el contenido que se abordará en él.
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A. Artetxe/i. Camaño
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BILBAO. Después de meses predicando en el desierto, el lehendakari Ibarretxe y el PNV tendrán respuesta a su ofrecimiento de diálogo -el de acuerdo está por ver- con el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. En un ámbito tan poco formal como una comida con periodistas que siguen la actualidad de La Moncloa, el presidente del Ejecutivo central despejó la duda sobre cuándo recibirá al lehendakari: antes del Pleno de finales de junio del Parlamento vasco. Zapatero expresó ante ellos su voluntad firme de recibirle, pero no concretó fecha porque ni él mismo la conoce. Como ya dijera la semana pasada la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, antes debe organizar su agenda. El día que se elegirá es una incógnita, pero el contenido y el resultado de la reunión lo es aún más.
La impresión de quienes compartían mesa ayer con Zapatero fue la de que la reunión prevista antes del pleno en la Cámara vasca no será uno o dos días antes de la sesión parlamentaria. Prevén que se producirá con un margen suficiente como para entablar una negociación o un diálogo antes de la fecha en la que el lehendakari tiene previsto plantear el principio de acuerdo con el presidente español o, en el caso de que no haya sido posible alcanzarlo, solicitar el permiso del Parlamento para convocar una consulta popular.
Está por ver si será así. Hasta ahora, los contactos han sido escasos. Se han limitado a las dos llamadas telefónicas que el presidente del Euzkadi Buru Batzar del PNV, Iñigo Urkullu, y el lehendakari Ibarretxe realizaron al presidente Zapatero tras el 9 de marzo para felicitarle por su triunfo en las elecciones autonómicas. Desde entonces, no ha habido llamada desde Madrid. Los teléfonos de Lehendakaritza y de Sabin Etxea no han sonado para recibir respuesta a su ofrecimiento de pacto.
posturas alejadas La única certeza que puede extraerse a día de hoy sobre el encuentro que mantendrán los máximos representantes institucionales español y vasco es que lo abordan desde dos posturas bastante alejadas. No hay más que recordar las palabras de Zapatero en el debate de investidura, el pasado 8 de abril, al responder al portavoz del grupo del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka. "Diálogo sí, aventuras no; sólo certidumbres", dijo entonces el presidente español, aludiendo con ese "aventuras" a la propuesta política del lehendakari. Ayer, en el programa de TVE 59 segundos, volvió a expresarse en los mismos términos: "diálogo, entendimiento y trabajo conjunto sí, por el bien del País Vasco y del conjunto de España; aventuras, nunca". Y a moverse en la misma medida ambigüedad sobre hasta dónde está dispuesto a llegar. Salvo en lo concerniente a los límites de cualquier negociación, una vez más. "Dialoguemos, hagamos cosas juntos. Pero no se puede, y no va a suceder, que nadie rompa las reglas del juego y que nadie intente un proyecto que cada vez tiene menos apoyos en la ciudadanía vasca", aseguró. Ésta es la segunda respuesta a medias del presidente español -la primera se la dio en octubre, en su encuentro en La Moncloa- al requerimiento del lehendakari para trabajar juntos en la búsqueda de una solución al conflicto político vasco.
límites olvidando loiola Un planteamiento de diálogo que ha mantenido por activa y por pasiva. Y en el que ha contado con el respaldo del PNV, que también llevó a Madrid el ofrecimiento de mano tendida, antes y después de las elecciones generales. La última ocasión, la semana pasada, cuando el presidente del Euzkadi Buru Ba-tzar, Iñigo Urkullu, perseveró en el intento y volvió a tender la mano durante una conferencia ofrecida en los Desayunos de Europa Press, a la que, significativamente, no acudió ningún representante socialista. Ni de primera línea ni de última fila. Algo que puede interpretarse como una muestra de la poca voluntad que habría en el seno del Partido Socialista para atender a la demanda de acuerdo.
En esa charla, junto a la reclamación de abrir un proceso de negociación política, Urkullu quiso trasladar una advertencia: si el presidente español y el PSOE optan por dilatar el acuerdo para que el PSE pueda ganar los comicios autonómicos vascos, se encontrará frente a frente con el PNV, "habrá un choque de locomotoras" en la contienda electoral.
La advertencia parece haber llegado a oídos de Zapatero, quien se lava las manos sobre su influencia en un posible adelanto electoral si cierra la puerta al acuerdo o ralentiza la probabilidad de llegar a él para dar ventaja al PSE en la carrera electoral. En el programa de TVE afirmó que no depende de él que se adelanten o no los comicios, "pero sí asegurar que no va a haber esa consulta ni ninguna otra consulta en España que no respete el ordenamiento constitucional y las leyes". Y volvió a marcar límites al diálogo.
Unos límites que Zapatero no impuso en el transcurso de las negociaciones de Loiola, en las que su partido estuvo dispuesto a reconocer el derecho a decidir del pueblo vasco y a "defender que las decisiones que sobre su futuro político adopte libre y democráticamente la ciudadanía vasca sean respetadas por las instituciones del Estado", según consta en el documento que estuvieron a punto de suscribir el Partido Socialista, PNV y la izquierda abertzale antes de la ruptura de la mesa de partidos. Su predisposición en aquel momento era tal que también prestó su apoyo a la creación de un "órgano de institucional común" para la CAV y Nafarroa. Ahora la disposición parece otra.
la incógnita Con ese posicionamiento inicial, es más que posible que Zapatero busque una foto de buen talante al reunirse con el lehendakari, pero que no se ponga el traje de hombre de Estado y asuma ciertos riesgos para hincarle el diente a la resolución del conflicto político vasco, desafiando la postura que mantiene aquí el PSE. Es más que posible que eluda abordar las cuestiones estructurales a las que vienen haciendo referencia tanto Ibarretxe como PNV.
Incluso después del anuncio de ayer, los jeltzales mantienen una actitud prudente respecto al alcance del encuentro. Consideran que para hacer una valoración de la decisión de Zapatero de reunirse con el lehendakari lo relevante es conocer la fecha real de esa cita y el contenido que en ella esté dispuesto a abordar. "Eso es lo que indicará su voluntad real", indican fuentes del PNV, que no se muestran demasiado esperanzadas. Y no lo están porque no les parece serio ni la manera ni el foro que eligió el presidente español para hacer pública su intención de convocar a Ibarretxe antes del pleno de junio. |
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