madrid. La polémica continúa creciendo en torno a la importación de aceite de girasol fraudulento procedente de Ucrania. Ahora es el control aduanero el que está en el ojo del huracán. Ayer se supo que las aduanas por las que entraron partidas contaminadas fueron Sevilla, con trece lotes del producto, seguida de Bilbao, con tres, y Málaga y Barcelona, con dos lotes cada una de ellas.
Los técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha) han denunciado que los controles físicos aduaneros a los que se sometieron las partidas de aceite de girasol procedentes de Ucrania se hicieron mediante escáner y sin efectuarse los análisis de laboratorio pertinentes. En un comunicado de prensa, Gestha asegura que desde enero han llegado a las aduanas españolas una veintena de partidas de este aceite, antes mencionadas, de las que sólo una pasó en Aduanas el control físico del cinco por ciento que exige la normativa comunitaria.
Riesgo Por su parte, la Comisión Europea, que confirmó la existencia de aceite en Francia, Italia, Holanda, Reino Unido y España, explicó que, según los análisis hechos, el riesgo por consumo se situaba en el nivel más bajo de la escala europea, pues no pone en peligro la salud humana.
El Ministerio de Sanidad y Consumo retiró el pasado domingo, por la noche, la recomendación a la población de evitar el consumo de aceite de girasol y comunicó que el aceite a la venta en los establecimientos de distribución no procede de Ucrania.
Ante esta situación, los Técnicos de Hacienda denuncian que los protocolos de control y seguridad de las aduanas españolas no son suficientes, y a menudo se convierten en "coladeros" de mercancías de otros países, como ocurrió con los dentífricos y juguetes procedentes de China hace menos de un año.
Así, recuerdan, la partida debería pasar por un examen a fondo del envase, por un muestreo completo y por las pruebas de laboratorio en los puestos de inspección fronterizos, con el fin de garantizar la seguridad ciudadana.
falta de control Ante esta denuncia, la Agencia Tributaria desmintió ayer esa supuesta falta de control, tanto sobre las importaciones de aceite de girasol, como sobre otros productos que acceden al mercado interior desde países de fuera de la Unión Europea, y afirmó que fue la información de la aduana lo que permitió la localización de las partidas importadas.
La Agencia Tributaria, a través de su departamento de aduanas, aseguró que mantiene todos los controles legales y paraliza todas las importaciones que no acrediten los certificados correspondientes, incluidos los sanitarios.
La defensa de la Agencia Tributaria
Además de los controles legales y los certificados correspondientes, la Agencia Tributaria, según informan, también registra la importación de los productos y permite su trazabilidad, lo que permitió que de forma inmediata, una vez conocida la alerta, se pudiera enviar información de todas las importaciones de aceite de girasol, y su destino, para que actuaran los responsables sanitarios. De esta forma, la Agencia Tributaria salía al paso de las declaraciones de los Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha) en las que denunciaban que los controles físicos aduaneros a los que se sometieron las partidas de aceite de girasol a granel procedentes de Ucrania se realizaron mediante escáner, sin efectuar los análisis de laboratorio pertinentes. La Agencia Tributaria afirmó que el sindicato Gestha parece desconocer que el aceite de girasol a granel para su refino no es apto para el consumo, por lo que los controles sanitarios tienen que hacerse cuando ya ha sido refinado. En el caso de requerir el certificado sanitario correspondiente en su paso por Aduanas y no tenerlo, habría sido inmovilizado hasta su consecución, aseguró la Agencia Tributaria. >efe |