bilbao. El gaztetxe de Olabeaga quedaba ayer reducido a escombros al consumarse un inesperado derribo del edificio pocos minutos después de que fueran desalojados los cinco jóvenes que permanecían en su interior. En esta ocasión no se cumplió la frase Resistir es vencer que presidía la fachada, pese la presencia de unos cincuenta jóvenes que acompañaron con cánticos de apoyo al movimiento de ocupación cada paso de las fuerzas de seguridad.
Efectivos de la Ertzaintza y la Policía Municipal se personaron en el lugar sobre las nueve y media de la mañana y una hora más tarde lo hacía la comisión judicial. Los agentes acordonaron los accesos al barrio y vigilaron los alrededores del gaztetxe mientras los miembros de la Gazte Asanblada anunciaban sus planes al grito de "un desalojo, otra ocupación", vigilados de cerca por los antidisturbios.
La llegada de un camión de los bomberos aportaba pistas sobre cómo se ejecutaría el desalojo: trepando hasta la azotea por un lateral del inmueble con la ayuda de una escalera, aunque la intervención del Cuerpo no fue necesaria.
A las once y media los jóvenes que lo habían ocupado durante toda la mañana abandonaron sus posiciones para salir del edificio entre los aplausos de sus compañeros y sin que se registraran incidentes.
Pocos minutos después llegaba una máquina con una cizalla mecánica. Los okupas, con sentimientos encontrados de "impotencia, rabia y asco", siguieron en la distancia la máquina y declararon esperar "el desalojo, pero no el derribo inmediato". No en vano, ayer fue la tercera vez que se decretaba una orden de desahucio que no se cumplió los días 14 y 27 de febrero.
quitar la bandera El simbólico gesto de arrancar la bandera okupade lo más alto del edificio, en el que la grúa invirtió varios minutos al inicio del derribo, certificó el final del gaztetxe de Olabeaga, aunque sea por el momento.
Y es que "siempre se piensa en ocupar", según admitieron los jóvenes, que rehusaron entrar en más detalles respecto a sus intenciones. Sólo apuntaron a que en el barrio existen "unos 70 locales vacíos", lo que supone "cerca del 30% del total de las construcciones.
Tras la desaparición de este gaztetxe continúan funcionando los de Kukutxa, en el barrio de Rekalde, Santutxu, Irala o Zorrotza. Mención aparte merece el Zazpi Katu del Casco Viejo que ha sufrido "dos desalojos y tres ocupaciones". |