 |
|
|
 |
Jonathan Evans es el actual director del MI5. Foto: Deia |
|
|
|
El espionaje británico, acusado de colaborar con torturas en Pakistán
|
|
Buscarían confesiones que pudiesen servir para condenar a sospechosos de pertenecer a Al Qaeda.
|
 |
|
efe
|
 |
londres. El servicio de espionaje interior británico, MI5, ha sido acusado de entregar a ciudadanos de este país a una agencia paquistaní para arrancarles confesiones sobre complots terroristas que pudiesen servir para condenar a sospechosos de pertenecer a la organización Al Qaeda.
Algunos sospechosos de terrorismo detenidos por Islamabad a instancias de las autoridades del Reino Unido se dicen convencidos de la connivencia entre el MI5 y los servicios de inteligencia de Pakistán, país en el que fueron objeto de brutales torturas, informó ayer el diario The Guardian.
Esos individuos han relatado con todo tipo de detalles los malos tratos de que fueron objeto por parte de agentes de la Inter-Services Intelligence Agency (ISI) paquistaní.
Algunos fueron llevados supuestamente al mismo centro secreto de interrogatorios en Rawalpindi, donde, según afirman, fueron torturados una y otra vez antes de ser sometidos a interrogatorio por agentes del MI5 británico.
"No me cabe ninguna duda de que en el peor de los casos, el servicio de inteligencia británico instigó la detención ilegal y tortura de ciudadanos de este país, y en el mejor de los casos, hizo la vista gorda a las prácticas de tortura", denunció Tayab Ali, abogado de dos de esos hombres.
detalles Un vecino de Manchester aseguró que en el 2006 fue golpeado, privado de sueño y que sus torturadores le arrancaron tres uñas de los dedos de la mano en ese centro de Rawalpindi antes de ser interrogado por dos funcionarios del M15. Sus abogados certifican que las uñas le habían sido arrancadas a la fuerza, como pudieron comprobar cuando se les permitió finalmente verle, más de un año después de su detención. Otro hombre, vecino de Luton, en el condado de Bedfordshire, asegura, por su parte, haber sido también azotado, colgado por las muñecas y amenazado con un taladro eléctrico, posiblemente en el mismo centro de torturas.
El MI5 no niega haberle interrogado varias veces durante los diez meses que estuvo detenido en Pakistán. Según The Guardian, no se hizo ningún esfuerzo para lograr la extradición al Reino Unido de ninguno de esos dos ciudadanos británicos de forma que pudiesen ser interrogados aquí ni tampoco recibieron ayuda consular.
La acusación de que, "como mínimo", el MI5 hizo la vista gorda ante la tortura de británicos va a aflorar en varios juicios próximos en este país, adelanta el periódico.
Según The Guardian, el MI5 estudia una posible línea de defensa basada en la insistencia de sus agentes en que no tenían motivo alguno para saber que el ISI paquistaní podía estar torturando a los sospechosos, argumentación que resulta increíble a ojos de los defensores de los derechos humanos en Pakistán.
Varios grupos de derechos humanos han denunciado lo ocurrido y un diputado conservador británico dedicado a la denuncia de ese tipo de atropellos en la lucha antiterrorista estudia la posibilidad de llevar esos casos a los Comunes. Según una ley sobre justicia criminal de 1988, comete delito un funcionario británico que instigue, consienta o apruebe el sometimiento de cualquier persona, en cualquier parte del mundo, a malos tratos graves o torturas. |
|