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El actual alcalde de Londres, Ken Livingstone, se juega su futuro político y el de Gordon Brown. |
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La batalla de Londres
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Un fracaso en las urnas de Livingstone en las municipales londinenses que se celebran el 1 de mayo significaría una debacle para el primer ministro Brown, actualmente criticado en su propio partido.
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Annette Reuther
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un fanático del medio ambiente de izquierda, un ex editor de una revista sin mayor experiencia política y un policía abiertamente homosexual: para los londinenses, decidir el primero de mayo quién gobernará una de las metrópolis más importantes del mundo no será una tarea fácil.
Mientras que la mayor preocupación de los ciudadanos está puesta en si se producirá o no un aumento en el impuesto vigente para vehículos que circulan por la urbe inglesa, los principales candidatos a la alcaldía, el actual regidor Ken Livingstone y su rival conservador, Boris Johnson, están inmersos en una ajustada carrera de rasgos un tanto bizarros.
A raíz del alboroto en la capital, casi pasó desapercibido que se avecinan las elecciones regionales en toda Inglaterra y en Gales y que éstas serán la primera gran prueba a la que se someta el primer ministro Gordon Brown.
En un primer momento, parecía que Livingstone, conocido por sus ideas de extrema izquierda, podría beneficiarse de su condición laborista. Él fue quien introdujo el peaje antiatascos y logró generar al menos cierta calma en el tránsito del centro de la ciudad. Fue él quien invirtió en la red de autobuses, mejoró el sistema de tickets de los subterráneos y llevó los Juegos Olímpicos de 2012 a su ciudad.
El hecho que mantenga lazos con Hugo Chávez, y que en cierta ocasión haya comparado a un periodista judío con un vigilante de un campo de concentración le fue perdonado en una muestra de gran generosidad de los ciudadanos.
Pero tras ocho años de Livingstone, el sistema de tránsito parece estar otra vez a punto de colapsar y ya muchos se hastiaron de convivir con la obsesión de este hombre de 62 años por el medio ambiente: los medios hasta lo han bautizado como el Hitler ecologista.
El último malestar lo produjo su propuesta de aumentar a unos 31 euros (48,50 dólares) diarios el impuesto para autos que ingresan en el centro de la ciudad.
La criminalidad en las calles de Londres, en particular entre adolescentes, y las acusaciones de clientelismo han puesto en duda por primera vez el lugar de este capitán laborista. Incluso la cantante Madonna, londinense por elección, anunció que nunca le daría su voto a Ken el Rojo.
Tal es así que Livingstone y su blondo contrincante Johnson, de las filas conservadoras de los tories, aparecen parejos en las encuestas. Johnson, de 43 años, sumó puntos principalmente prometiendo que anularía la actual expansión del polémico impuesto a la zona oeste de la ciudad.
Pero también hay quienes critican a The Blonde Bombshell (La bomba rubia), según suele ser denominado Johnson, sobre todo argumentando que el ex editor de la revista Spectator no cuenta con la experiencia política suficiente para el cargo. En una encuesta reciente, el 40 por ciento consideraba que el político conservador no era lo suficientemente serio como para gobernar Londres y sus 7,4 millones de habitantes.
Algunos creen que en la lucha Ken versus Boris, el tercero en discordia, Brian Paddick, de los liberal-demócratas, es el hombre perfecto para la alcaldía. Este candidato de 49 años no sólo es atractivo, sino que, como ex policía de alto rango de Scotland Yard, también tiene amplia experiencia en el combate a la delincuencia. El hecho de que se declare abiertamente homosexual no le trae ningún tipo de perjuicios en una ciudad como Londres. |
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