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Olga, María, Nicolás II, la zarina Alexandra, Anastasia, el zarévich Alexei y Tatania, última familia imperial rusa. |
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El ADN sepulta a los Romanov
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La genética ha confirmado que los restos hallados hace un año en los Urales pertenecen al zarevich Alexei y la princesa María, hijos del último zar, el epílogo a un sinfín de leyendas y especulaciones.
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las pruebas genéticas realizadas en Estados Unidos han puesto punto y final a un lunar de la historia por el cual se han podido filtrar todo tipo de especulaciones y leyendas. Por ejemplo y sin ir más lejos, la de un señor de Olot, David Duaigües Martí, que está casi convencido de ser un descendiente de María Nicolaievna Romanov. O justifican el éxito logrado por el escritor Steve Berry con La profecía Romanov, al rebufo de la obra de Dan Brown, El Código Da Vinci, sobre las vicisitudes de dos supervivientes de la familia imperial rusa.
Porque dichas pruebas han confirmado que los restos óseos hallados el año pasado en los Urales pertenecen a dos de los hijos del último zar, Nicolás II, el zarevich Alexei y la gran princesa María, según informó ayer el gobernador de la región de Sverdlovsk, Eduard Rossel.
"Ahora, por fin, hemos encontrado a toda la familia real", sentenció Rossel en una conferencia de prensa en Yekaterimburgo, capital de esa región de los Urales y ciudad donde el último zar ruso fue asesinado por los bolcheviques en 1918 junto a toda su familia.
Las pruebas realizadas en EE.UU. confirman las conclusiones de los expertos rusos, que ya en agosto de 2007, un mes después del hallazgo de los últimos restos, dijeron que las osamentas pertenecían al zarevich Alexei, heredero del trono imperial ruso, y la gran princesa María.
"Según los resultados de las investigaciones anatómicas y morfológicas realizadas se puede concluir que, con casi toda seguridad, los restos pertenecen al zarevich Alexei y la gran princesa María", aseguró entonces Vladimir Gromov, subjefe del departamento forense de la región de Sverdlovsk.
El 23 de agosto de 2007, arqueólogos rusos anunciaron el hallazgo de los supuestos restos óseos de Alexei y de su hermana María enterrados en un bosque cerca de Yekaterimburgo. Además de trozos de huesos de diferentes tamaños, los arqueólogos encontraron dientes, balas de distinto calibre y trozos de cerámica, entre otros objetos.
Nicolás II, su esposa y sus cinco hijos fueron ejecutados el 17 de julio de 1918, en medio de la guerra civil en Rusia, en un sótano de la casa Ipatiev de Yekaterimburgo, por temor a que fueran liberados por una ofensiva del Ejército Blanco.
La clave para localizar el lugar donde los bolcheviques enterraron a los hijos del zar fue la desclasificación de un documento hasta hace poco considerado secreto.
Se trata de una narración detallada de Yakov Yurovski, quien dirigió el fusilamiento de la familia imperial rusa por orden directa de la dirección bolchevique.
Yurovski narra cómo tras varios intentos fallidos de enterrar los cadáveres de los miembros de la familia del zar, los integrantes del pelotón de fusilamiento decidieron rociar con ácido sulfúrico los cuerpos de nueve de ellos.
Esos cuerpos fueron sepultados en una mina cerca de la localidad de Koptiaki, mientras los cadáveres de Alexei y María fueron trasladados a un bosque cercano.
Al enterrarlos por separado, los bolcheviques pretendían que, en caso de ser hallados, nadie vinculara esos restos con los de la familia imperial.
Los restos del zar y ocho de sus familiares y allegados fueron hallados en 1979 y exhumados en 1991, y tras ser identificados, enterrados en la fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo en 1998, pero los de Alexei y María nunca fueron encontrados.
Ayer mismo, un incendio destruyó una parte del monasterio erigido en 2000 en el lugar donde fueron hallados los restos de la familia real. Las autoridades han prometido restaurar el templo dedicado a los santos mártires, canonizados por la Iglesia rusa el mismo año.
La desclasificación de un documento secreto fue clave para localizar dónde se aniquiló a la familia imperial rusa
Faltaban por encontrar los restos de dos de los cinco hijos, localizados hace un año y confirmados ahora |
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