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El callejón de las botxerías
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¡Desenfunda forastero!
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El XIX certamen de pintura rápida al aire libre organizado por el Café Iruña congregó a casi ochenta participantes procedentes de diversas tierras
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Jon Mujika
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Aguzan el ojo invisible de la intuición y lanzan la retadora mirada de la imaginación antes de desenfundar. Por decirlo al estilo clásico de John Ford, los participantes en el XIX certamen de pintura rápida al aire libre que organiza el Café Iruña bajo el sobrenombre de El primero de mayo, en Jardines de Albiason pistoleros de pincel. Ayer se batieron en duelo setenta y nueve de ellos bajo un sol de justicia, en busca del ángulo idóneo para dar en el corazón de un jurado compuesto por José Javier Lacalle, Laka, presidente del tribunal, Ángel Diego Martínez, Amaia Lekerikabeaskoa e Isusko Vivas. Lo hicieron con entrega y sin desmayo. Antes de las cinco y media de la tarde pasaba el enterrador a recoger el fruto de su puntería...
Hubo, a lo largo de todo el día, una corriente apacible, el soplo de los vientos alisios que impregnó la obra de los artistas de un toque más luminoso. Aún se recuerda -Marino Montero, cicerone de un día de pasteles y acuarelas, lo hizo así...- la tenebrosidad de años anteriores, cuando los artistas callejeros, como perros de esa misma condición, tuvieron que hacer frente al reto bajo rayos y centellas. Ayer no, ayer la luz era reina por un día. Aprovecharon su caudaloso cauce los ganadores del certamen en mayo o menos medida. Alain Urrutia, quien se coronó rey del duelo bajo un siseo de abucheos y toses disconformes, lo hizo para plantear un cuadro casi desnudo. Menos claridad tuvo la obra de Pedro Santa Cruz, quien evocó a un Bilbao ferreo sobre una plancha metálica donde el cinc y los colores ocres y cobrizos recreaban una ensoñación de otros tiempos. Fue como si reviviese el fantasma de la metalurgia... Adrián Cortadi alcanzó el tercer peldaño de la gloria con un cuadro vertical en el que predomina uno de los colosales plátanos de los Jardines de Albia, el romántico escenario escogido año tras año como fuente de inspiración. Hubo además, un premio de consuelo, el logrado por Amaia Aizpún, quien recogió los frutos del reconocimiento del público que a lo largo de todo el día se dio un paseo por el pequeño Montmartre bilbaino.
Al acto de entrega de los galardones, jaleado por un cuadro flamenco con el que el Café Iruña adorna sus fiestas de primavera, acudieron, entre otros, Elena Marsal, Jesús Fernández de Jauregi, el fotógrafo Manu de Alba, Juan Mendizabal, Rocío Irigoyen, José Castiella, María Isabel Lodosa, David Alameda, Jorge Pastor, Ignacio Bengoetxea, Alazne Iturriaga, partidaria pasional de los acreedores al segundo y tercer puesto del certamen, Jaime Olaizola, Joxean Salazar, David Urkiza, Amagoia Alonso, Juan Carlos Bergara, Saioa Ibarretxe, Julen Zarate, Anne Iglesias, Juan Carlos Landaburu, Begoña Zabaleta, Justin Hoffman, Carlos Arrieta, Miren Zubieta, Iñaki Marin y una nutrida nómina de artistas de la calle. |
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