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Holden regresa al lugar del crimen
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La sede de la 'Final Four' acogió la final del Eurobasket de 2007 que resolvió el base del CSKA, pero también la Copa de 2006 que ganó el Tau.
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jON Robert Holden regresa al lugar del crimen. El Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid fue el escenario donde el base estadounidense, vistiendo la camiseta de Rusia, mató con un lanzamiento postrero y certero desde un lateral de la zona los sueños de la ÑBA y sus voceros en la final del último Eurobasket.
Junto a Holden en aquel sorprendente equipo que adiestró David Blatt estaban también Zakhar Pashutin, Viktor Krhyapa y el ahora lesionado Andrei Savrasenko, que vuelven a Madrid para tratar de recuperar el título que el CSKA Moscú cedió la pasada temporada al Panathinaikos.
El base nacido en Pittsburgh y ciudadano de la patria de Putin se crece en los momentos de máxima presión. Dejará que el partido fluya, que otros compañeros lleven el peso anotador, pero la defensa del Tau no debe perderle de vista porque cuando haya que asumir tiros decisivos, a Holden no le pesará la responsabilidad. Un milagro de Ettore Messina, que ha convertido al modesto base chupón de sus primeras temporadas en Europa en el francotirador de lujo de una plantilla que tiene tantos rusos como estadounidenses en sus filas y que quiere llegar a su tercera final consecutiva en la Euroliga.
Pero el parquet del Palacio de la calle Goya también guarda un trozo de la brillante historia reciente del Baskonia. Allí fue donde el equipo gasteiztarra logró su último título grande, la Copa de 2006 ante el Pamesa Valencia. Huérfanos ahora de la protección de Luis Scola, Prigioni, Vidal y Splitter son, otra vez, los únicos supervivientes de aquel día en un bloque siempre permeable a los cambios que mantiene su irreductible carácter para medirse a los mejores púgiles del continente.
Como en aquel mes de febrero, un par de miles de seguidores baskonistas tratarán hoy de empujar a los suyos a una nueva gesta. Pero a Jon Robert Holden, agazapado a la espera de que llegue su momento, no le temblará el pulso si tiene que dejar otro cadáver por el camino. En citas como la Final Four no se hacen prisioneros y el Tau lo sabe. Do or die, ganar o morir. No hay más oportunidades. |
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