 |
|
|
 |
Deborah Palfrey, en una de sus multitudinarias ruedas de prensa. |
|
|
|
'Madame DC' calla para siempre
|
|
La promotora de la más famosa red de prostitución de Washington, que había amenazado con publicar la lista de sus clientes, apareció muerta el jueves en casa de su madre. Apuntan a un suicidio.
|
LA famosa, y larguísima, lista de clientes no será hecha pública y un buen número de respetables políticos y hombres de negocios respiran más tranquilos en Washington. Deborah Jeane Palfrey, conocida como Madame DC, la madame de Washington, ha callado para siempre. Juró que nunca llegaría a ir a la cárcel por mantener una red de prostitución con distinguidísimos clientes y, al parecer, hizo todo lo que estaba en su mano para cumplir aquel juramento: su cadáver apareció ahorcado en casa de su madre en Florida.
Según el capitán Jeffrey Young, de la Policía de Tarpon Springs, donde se había recluido Deborah, fue la madre de Palfrey, Blanche, quien encontró el jueves el cadáver de su hija en un cobertizo cerca de su vivienda prefabricada, en una comunidad de jubilados, cuando la buscaba tras despertar de una siesta. Al parecer, Palfrey se había ahorcado la noche anterior con una cuerda de nailon y dejó una nota de despedida, cuyo contenido preciso no se ha divulgado... pero en la que, según parece, no se incluyen los nombres de sus clientes.
Young añadió que Blanche Palfrey, no tenía ningún motivo para pensar que su hija planeara matarse y "se encuentra muy alterada" pero, según las fuentes oficiales del caso, no se han encontrado indicios de la participación de terceras personas en la muerte de Deborah, de 52 años, declarada culpable el día 15 de abril de mantener una red de prostitución en Washington que daba servicio a destacados políticos y personalidades, y también de acusaciones relacionadas con el uso del correo para fines ilícitos y el blanqueo de dinero.
pamela martin La madame afirmaba que las mujeres en su empresa, Pamela Martin and Associates, se limitaban a ofrecer compañía y que si alguna de ellas se prostituyó, lo hizo sin su conocimiento, pero fue condenada por inducir a la prostitución y la vista para dictar la sentencia de Deborah Palfrey, que se encontraba en situación de libertad bajo fianza, estaba prevista para el 24 de julio. Encaraba hasta un máximo de 55 años de cárcel.
Palfrey estableció en 1993 la empresa Pamela Martin, que se anunciaba en la guía telefónica y los periódicos de Washington como proveedora de compañía de mujeres jóvenes, con educación universitaria y empleos estables, a cambio de 275 dólares la hora. Las autoridades federales señalaron que durante trece años la empresa empleó a 132 mujeres y generó unos dos millones de dólares mediante "actividades relacionadas con la prostitución".
El caso desató un escándalo en Estados Unidos cuando Palfrey amenazó con vender al mejor postor las listas de llamadas para pagar su defensa. Finalmente optó por divulgar parte de ellas de manera gratuita. Entre los clientes se encontraba el senador republicano David Vitter, quien pidió disculpas por haber cometido "un pecado muy grave", después de que su nombre apareciera entre los clientes que desveló la madame. La dimisión del entonces director de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), Randall Tobias, que citó razones personales para renunciar, también se ha relacionado con la red de prostitución, aunque Deborah no había hecho público su nombre. El ex abogado de Palfrey, Montgomery Blair Sibley, dijo ayer que carece de más información y lamentó "la pérdida de una mujer que se merecía algo mejor".
Segundo suicidio En declaraciones a la cadena ABC, la madame había expresado su convencimiento de que no iría a prisión y se había declarado dispuesta a hacer todo lo posible por evitarlo. "Seguro que no voy a ir a prisión ni un día, mucho menos 4 u 8 años, porque me dé vergüenza sacar a relucir al subsecretario de lo que sea", dijo entonces en alusión a su decisión de hacer públicos los números de teléfono de sus clientes. Sus palabras han resultado en cierto modo proféticas. Ha evitado ir a prisión, efectivamente, aunque a costa de su vida.
Una de sus pupilas, la profesora universitaria Brandy Britton, también se suicidó, en 2006, tras ser detenida por prostitución. Entonces, Palfrey indicó que Britton, de la que aseguró que se prostituía porque era una madre soltera de dos hijos adolescentes y el sueldo académico no le bastaba, se había sentido "demasiado humillada" por ser conocida públicamente como una prostituta. "Supongo que yo estoy hecha de distinta pasta que Brandy Britton", dijo la madame.
Arruinada económicamente por el proceso legal, con su reputación por los suelos y obligada a buscar refugio en el hogar de su madre, Palfrey debió concluir que la decisión de Britton había sido la correcta.
"No iré a prisión ni un día porque me dé vergüenza sacar a relucir al subsecretario de lo que sea", amenazó
El día 15 fue condenada culpable y el 24 de julio encaraba una sentencia que podía llegar a un máximo de 55 años |
|