gasteiz. Las recomendaciones básicas para disfrutar de la montaña con seguridad no dejan de ser de sentido común, pero de humanos es errar o equivocarse, por ejemplo, a la hora de elegir la ropa adecuada. Hay que vestirse por capas, de tal forma que si la temperatura empieza a descender según subimos metros, podamos ir abrigándonos y adaptarnos sobre la marcha. Una jornada de temperaturas suaves y agradables a 600 metros de altitud puede ser un infierno a 1.400.
Comida, agua y un chubasquero son siempre recomendables, al igual que la crema solar y las gafas de sol. Por otro lado, la generalización del teléfono móvil hace que nadie tenga excusa para no llevárselo al monte, donde puede ser mucho más útil que en la ciudad, pues puede salvarnos la vida en un momento dado, especialmente si vamos solos.
Un calzado adecuado es fundamental para no sufrir torceduras y obligar a movilizar a la Unidad de Montaña, y por último hay que mirar siempre al cielo. Si no hemos prestado atención al parte y el mal tiempo nos sorprende, hay que poner especial cuidado.
Las zonas escarpadas o desconocidas, todo lo que se salga de un sendero seguro, se deben evitar si llueve, nieva o hay hielo. Por último, hay que saber dosificar los esfuerzos en función de la propias condiciones físicas, pues el cansancio afecta tanto a la atención como a la fortaleza, y puede ser el desencadenante de un resbalón fatal.
La prueba de que muchas de estas directrices no se respetan son el incremento de accidentes en la montaña en los últimos años. Para atenderlas, la Ertzaintza cuenta con cuatro helicópteros y 28 efectivos, apoyados la unidad canina, que cuenta con cinco agentes y otros tantos perros de rescate. El Grupo de Montaña se creó en 1986, cuenta además con la colaboración de la DYA, la Cruz Roja y las federaciones de montaña y espeleología. >t.d. |