gasteiz. Tres personas muertas, ocho heridos de diferente consideración y otros dos rescates por agotamiento son el saldo que ha dejado la montaña vasca en lo que va de año. Y eso sin contar los rescates en Pirineos en los que se han visto implicados montañeros vascos, entre ellos el experimentado escalador gasteiztarra Iñaki Cabo o el joven eibartarra que resbaló cuando apenas le quedaban unos metros para coronar la Mesa de los Tres Reyes. Ambos fallecieron.
La última víctima que ha dejado la montaña vasca se produjo el pasado jueves, cuando un varón de 52 años murió por causas naturales en Irukurutzeta. Al parecer el hombre, que tuvo que ser rescatado por el helicóptero de la Ertzaintza, sufrió un infarto.
En esa misma jornada, el helicóptero tuvo que efectuar una nueva salida para rescatar a un montañero de 46 años de edad que se cayó en el monte Ipergorta, cerca de la localidad de Orozko. Justo una semana antes, un joven de 29 años, experimentado escalador, se precipitó por la pared de Atxarte y murió al instante como consecuencia de la caída de más de cien metros. De nuevo la Ertzaintza hubo de movilizar sus medios aéreos para rescatar el cadáver.
La semana anterior, el día 16, un hombre de 57 años resultó herido grave en el Gorbea y hubo de ser rescatado por el helicóptero de la Ertzaintza, y el 1 de marzo el Grupo de Montaña de la Brigada Móvil tuvo que hacerse cargo de un hombre que sufrió una caída de 15 metros cerca de las cuevas de Dima.
Febrero fue un mes más tranquilo, pero el 23 de enero el helicóptero tuvo que salir de nuevo para rescatar a un hombre de 62 años que resultó herido en la Peña Karria. El día 19, los escaladores del Grupo de Montaña tuvieron que rescatar a dos personas atrapadas en la pared del cabo Ogoño a causa de la fatiga, y el 4 de enero los recursos aéreos de la Ertzaintza sacaron de entre las rocas del cabo Higuer a un vecino de Irun de 38 años. Por último, el 31 de diciembre y el 1 de enero fueron especialmente duros en el macizo del Gorbea, muy transitado en estas fechas. Un hombre murió en el camino de Zarate de un infarto, una chica se rompió una pierna a 50 metros de la cima, y otras dos personas hubieron de ser rescatadas en similares circunstancias.
El año pasado, la Ertzaintza atendió 245 llamadas de socorro en montaña, una tendencia creciente, dado que los montañeros son cada vez más numerosos en el País Vasco, cuyas montañas, sin ser especialmente peligrosas, sí precisan de un mínimo de precaución.
Las cumbres vascas son una buena escuela para acudir a los Pirineos, pero no son los Pirineos. Eso hace que muchos de los accidentes no los sufran especialistas, sino excursionistas que cometen imprudencias, y gente mayor que sale a pasear y sufre un problema de salud sin nadie que le pueda asistir. Por otro lado están los ancianos que viven en caseríos y que, generalmente a causa de enfermedades como el Alzheimer, acaban perdiéndose en el monte.
En todo caso, la imprudencia es la principal aliada de los accidentes, según Antxon Burcio, director técnico de la Federación Vasca de Montaña. "En los estudios que hemos hecho, más del 85% de los casos es por culpa del montañero. Muy pocos accidentes se deben a la fatalidad". Burcio asegura que los montes vascos no presentan mayores problemas técnicos.
Al margen de los escarpados cresteríos del Anboto o el Aizkorri no hay especiales dificultades y, sin embargo, la mayoría de los rescates se dan en el Gorbea, una cima aparentemente fácil.
"No hay peligros objetivos porque son montañas de poca altura, no hay puntos concretos en que haya habido muchos accidentes, pero es raro el año en que no desaparece alguien en el Gorbea o tiene un accidente. También el Txindoki tiene sus peculiaridades, pero es porque anda mucha gente", explica. |