bilbao. Los farmacéuticos lo tienen claro: hay poco control por parte de las autoridades sanitarias sobre los productos adelgazantes o que prometen beneficios casi milagrosos para la salud. Y es que aunque hay productosmilagro para muchos tipos de problema, los adelgazantes se llevan la palma.
Hace apenas unas semanas el Ministerio de Sanidad y Consumo alertaba de la detección en el Estado de nueve casos de toxicidad hepática presuntamente asociados al consumo de productos dietéticos de la empresa Herbalife, que se comercializan a domicilio. También inmovilizó el adelgazante Depuralina por irregularidades legales y porque se detectaron varios casos de reacciones adversas en Portugal. El producto no estaba registrado ni como medicamento ni como complemento a la dieta.
"Adelgazar es cuestión de ingerir menos calorías, hacer más ejercicio, consultar al médico y dejarnos de productos que en el peor de los casos van a poner en peligro nuestra salud, como ha sucedido con Depuralina y con Herbalife", asegura Juan del Arco, director técnico del Colegio de Farmacéuticos de Bizkaia. "Aquí hay un problema claro y es el escasísimo control que se realiza sobre este tipo de productos", añade.
Como explica Del Arco, los productos para ayudar a adelgazar tienen tres tipos de calificaciones legales y no más: medicamentos, productos alimenticios para ser utilizados en dietas de bajo valor energético para reducción de peso y los complementos alimenticios. Los medicamentos tienen un registro, están indicados para casos de obesidad y se adquieren con receta médica. Únicamente hay dos medicamentos autorizados en este ámbito y otro que está a punto de comercializarse. En cualquier caso, son fármacos que se prescriben para ayudar en la dieta del paciente, no para adelgazar. "Si esto es lo que hay como medicamento para la obesidad ¿qué pintan otros fabricantes diciendo que su producto adelgaza? Es imposible. Si hubiera algo que adelgazase ya habría algún fabricante serio que lo comercializaría como medicamento", explica Del Arco. "Los medicamentos, para ponerse en el mercado tienen que demostrar eficacia, seguridad y calidad, y son las autoridades sanitarias las que lo verifican".
No ocurre lo mismo con otro tipo de productos. "Si un señor en lugar de ir por este tipo de registro pone en el mercado su producto para adelgazar como complemento alimenticio, no tiene que demostrar ni eficacia, ni calidad, ni seguridad. No se le exige absolutamente nada", explica Del Arco. "Esto a mí me parece preocupante. No hay intervención previa por parte de las autoridades sanitarias", apostilla.
"Y los peor de todo es que los consumidores piensan y confían que las autoridades realizan una intervención previa. Pero la normativa legal establece que el fabricante sí tiene que estar registrado, pero el producto basta con que haga una comunicación de puesta en el mercado", afirma.
Plantas medicinales Otro grupo de productos registrados y con el que Del Arco asegura que hay que andar con pies de plomo, son las plantas medicinales. "En España hay un absoluto descontrol sobre plantas medicinales y se está sometiendo a un gravísimo riesgo a la salud de los consumidores. Deberían de someterse al mismo control que el resto de medicamentos", explica. Una planta medicinal no tiene una composición exacta, según palabras de Del Arco. Dependiendo de si le ha dado o no el sol y de otros factores, tendrá una cantidad u otra de principios activos. "Eso contando con que no haya confusión con su identificación...", plantea.
La premisa fundamental que cualquiera debe tener en cuenta es que no existe un producto que adelgace. Existen productos que hacen que la dieta sea más llevadera, como la fibra saciante, o que ayuden a que no se absorban grasas.
Del Arco destaca que los complementos alimenticios y los productos destinados a ser utilizados en dietas también tienen cabida en las farmacias, pero eso sí, teniendo siempre la garantía de un fabricante serio.
"Mi consejo sería que se adquieran solamente aquellos productos cuyo fabricante haya demostrado a lo largo de la historia que es de fiar", comenta. Para ello, el consejo de un médico o de un farmacéutico es importante. "Y que nunca se recurra al típico producto que se anuncia en la tele que al final acaba con la leyendita De venta en farmacias". La cuestión es que esa leyenda no está regulada por la ley. "Porque un fabricante diga De venta en farmacias, no quiere decir que nos haya pedido permiso a los farmacéuticos para ver si nos parece bien que nos meta en su publicidad", apostilla.
Así, Del Arco cuenta cómo hay productos legales, que se anuncian como de venta en farmacias, pero que desde el Colegio de Farmacéuticos recomiendan a sus colegiados que no los tengan en sus establecimientos. "Somos conscientes de que en las herboristerías se están vendiendo a kilos. Pero una cosa es un establecimiento sanitario como la farmacia, en el que hay un profesional sanitario al frente, y otra son unos centros que ojalá estuviesen regulados como están en otros países, pero que aquí no tienen ningún tipo de regulación y no ofrecen garantías", destaca.
De este modo, Juan del Arco concluye: "Nuestro compromiso como Colegio de Farmacéuticos de Bizkaia es controlar este tipo de productos. Controlar, entendemos que tendría que controlar más la autoridad sanitaria pero nosotros procuramos suplir ese déficit".
"Debería haber más información"
Amaia del Río es propietaria de una tienda de herbodietética del Casco Viejo bilbaino. Lleva ya 27 años al frente de este establecimiento. En su tienda vendían Depuralina y Del Río se lamenta de que, tras la inmovilización del producto, no se haya dado una información clara sobre éste. "Tendrían que hacer un seguimiento e informar para tranquilidad de todos los consumidores. Deberían decir si realmente es peligroso y por qué, aclarar más las cosas. No vale con dar la alarma. Hay que ser más exhaustivo. Yo creo que con otros sectores se hace mejor y con éste siempre quedan dudas", comenta. "Parece que en estas tiendas se mete cualquier cosa y eso no es verdad", añade. "Los que llevamos tanto tiempo nos jugamos tanto que cuidamos mucho el producto. Lo contrario sería tirar piedras a tu propio tejado", afirma. Además, destaca que tienen muchísima cautela con las plantas que utilizan. "Aquí te viene gente de otras medicinas y no sabes con qué te vas a encontrar. Tienes que tener productos con los que nadie corra riesgos. Hay que ser cuidadoso con las dosis de las hierbas, hay que ver si el cliente está tomando medicación...". "Aquí no hay productos milagro", recalca. "Lo importante es un estilo de vida sano".>L.G.
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"Parece que en las herboristerías metemos cualquier cosa y eso no es verdad"
amaia del río
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