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Un hombre trabaja en el molino de Olabarri con la iglesia de Zeanuri a su espalda. Foto: Ipizki Taldea |
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La tercera Marcha de los Molinos recorrerá mañana doce de los 18 que sobreviven en Zeanuri
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está Organizado por los grupos Ipizki Taldea y Joko Alai. El recorrido, de 21 kilómetros, partirá a las nueve de la mañana de la plaza de la localidad.
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Janire Jobajuria
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Zeanuri. La decadencia de las ferrerías durante el siglo XIX trajo consigo que los habitantes de Arratia retomaran las actividades agrícolas, que durante siglos habían sido el medio de subsistencia de sus antepasados. Se roturaron más tierras y las viejas fábricas de mineral se convirtieron en nuevos molinos que reducían a harina el grano de las cosechas. Es el caso de las ferrerías de Lanbreabe, Ibargutxi, Altziber y Olabarri que, tras su declive, pasaron a engrosar la lista de molinos que llegaban a la veintena en Zeanuri.
Pero este punto álgido de las infraestructuras utilizadas para moler el grano del maíz, trigo o centeno poco a poco se fue viniendo abajo a la par que se acentuaba la industrialización. Uno por uno los molinos fueron parando sus piedras hasta en 1979 sólo tres quedaban funcionando en Zeanuri.
Hoy en día, y a pesar del paso de los años, estos molinos siguen en pie enriqueciendo el patrimonio arquitectónico e histórico del valle. Ya no funcionan, tan sólo dos de ellos se utilizan en ocasiones más por tradición que por necesidad, pero cada año sus paredes vuelven a cobrar vida con la visita de los turistas que en forma de itinerario, recorren doce de los dieciocho molinos que perduran en Zeanuri. Bautizada como Marcha de los Molinos, que mañana celebrará su tercera edición, está organizada por los grupos culturales Ipizki Taldea y Joko-Alai con el doble objetivo de dar a conocer a vecinos y visitantes, no sólo los molinos sino también las barriadas que conforman este municipio asentado en las faldas del monte Gorbeia, mientras se disfruta de una mañana de domingo aunando deporte y naturaleza. En total son 21 kilómetros que transcurren bordeando los molinos de Alcibar, Errotabarri, Ibargutxi y Lanbreabe, además del embalse de Undurraga y la ermita de San Lorenzo. Tras un breve avituallamiento, los caminantes pasarán junto a los molinos de Intxaurbe, Axpe y Zulaibar y continuarán en dirección al municipio de Villaro, donde cruzarán el puente de Karpo para adentrarse en la barriada zeanuritarra de Asterria. En este punto caminarán junto a cuatro molinos (Uribiarte, Akauri, Landabaru e Ibarre) para, una vez alcanzada la parroquia de Andra Mari, recorrer el último kilómetro hasta el molino de Olabarri, totalmente rehabilitado para el turismo.
La nueva función del molino de Olabarri
Además del de Ibargutxi, ubicado al borde del río Arratia, los participantes de la III Marcha de los Molinos tendrán la oportunidad de conocer todos los secretos del molino de Olabarri también asentado en la cuenca del río que da nombre al valle. Utilizado como ferrería antes del siglo XVII, esta instalación de piedra sigue moviendo sus muelas para surtir de maíz a los clientes de siempre. Originariamente formaba parte del mayorazgo de la familia Arriola. Fue en 1898 cuando Isidro Pujana se hizo cargo del molino en régimen de arrendamiento por una renta de "treinta y cinco duros, un par de pollos y docena y media de huevos". En 1950 Benigno Pujana, que aprendió el oficio de su padre, compró el molino por una cantidad de "treinta tres mil duros" y se hizo cargo de él hasta su fallecimiento en 1995 cuando su hija, Ana Mari Pujana, pasó a encargarse de mantener vivo el oficio que durante más de un siglo ha sido el medio de vida de su familia. Esta circunstancia ha llevado a los Pujana a darle una nueva función al molino: la de enseñarlo a todo aquel interesado en conocer el funcionamiento de esta tradicional industrial. >J.J. |
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