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Polinización
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Carlos Fernández Isoird
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hablamos de innovar, de crear nuevo valor para las personas, las organizaciones y la sociedad. Es el momento de poner en práctica y experimentar nuevas formas organizativas como la "innovación abierta" planteados por Henry Chesbrough, donde la innovación se entiende como un proceso en el que los actores internos y externos tienen un protagonismo similar, o los procesos de hibridación, en los que tecnologías, procesos y modelos de negocio desarrollados en distintos ámbitos se combinan para crear nuevas formas de valor.
Son intentos para abrir nuevos espacios de oportunidad a la innovación, ambos requieren de un cambio cultural previo en las personas y, por ende, en las organizaciones. La verdadera innovación está en el cambio de paradigma, en la forma en la que la organización entiende la estrategia y se organiza para crear valor; en este caso, para crear y recrear valor.
En este proceso de innovarse a sí mismas, las organizaciones tienen que hacerse permeables al exterior, intercambiar conocimiento para crear nuevo conocimiento e identificar oportunidades sobre las que poder trabajar e intentar convertirlas en innovaciones. Hace unos días, en un invernadero de tomates, vi miles de abejas a las que habían contratado para que incrementasen la productividad de la plantación, volando de flor en flor, polinizando. Regresando de la plantación, paré en una empresa dedicada a la comercialización de delicatesen y me sentí un poco abeja, volando de empresa en empresa, llevando el polen de una a otra, contribuyendo al intercambio de conocimiento, conectando distintas organizaciones, identificando nuevas oportunidades de innovación, provocando momentos creativos, recuperando la capacidad que toda organización tiene de emprender.
Explorando encontré que hay modelos de negocio similares que se han aplicado para otros fines. Los brokers, que en el mundo de las finanzas realizan conexiones entre distintos inversores, identifican oportunidades. También aparecen los technology brokers, agentes que conectan tecnologías entre distintas empresas y ayudan en procesos de desarrollo de nuevos productos. Ser una abeja de la innovación es innovación en sí misma, la esencia de crear oportunidades, de crear conocimiento, de combinar capacidades de distintas personas y organizaciones para innovar.
Un polinizador innovation broker tiene capacidad absortiva. Es curioso, explora, pregunta, cuestiona, estructura, codifica, facilita el acceso a tecnologías y a proveedores de conocimiento, crea flujos de conocimiento activando todos los canales de interacción, tanto internos como externos, aporta visiones complementarias, ayuda a las empresas a orquestar redes de relaciones para crear valor. ¿Cuántas empresas están necesitadas de un polinizador, alguien que sea capaz de fertilizar las ideas a través de la combinación de conocimiento? Entiendo que muchas, todas las que quieran hacer de la innovación su estrategia competitiva.
Abrir las puertas de las organizaciones, dejar que entre aire fresco, combinar, mezclar, hornear, probar… sobre todo probar. Las organizaciones que quieren innovar necesitan una estructura organizativa que les permita experimentar nuevas formas de crear valor. Las organizaciones deben ser en parte un laboratorio en el que experimentar, en condiciones controladas, nuevas oportunidades de negocio, desarrollando prototipos rápidos de negocio, probándolos, optimizándolos y lanzándolos al mercado real.
Desde la teoría de la complejidad se suele hablar del efecto mariposa -"una mariposa aletea sus frágiles alas en Chile y en Baja California tenemos El Niño, un huracán de dimensiones incontrolables"- y, de repente, surgen miles de expertos en innovación, miles de abejas, no sé dónde estaban escondidos hasta ahora, pero bienvenidos sean. Innovar es un espacio sin barreras de entrada, en el que cualquiera puede volar y ser una abejita. Es aparentemente fácil, pero muy pocos consiguen resultados reales. No todas las especies de abejas son buenas polinizadoras, hacen falta unas características especiales y mucha experiencia.
Las empresas tienen que prepararse para innovar y para ello deben de ser concientes de que innovar implica cambiar, hacer las cosas de forma diferente. La primera innovación es aceptar la innovación como parte de su día a día y organizarse de forma coherente con los objetivos que se marquen como estrategia competitiva.
* Director adjunto de MIK (Mondragon Innovation & Knowledge) |
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