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Las personas que participaron el pasado mes en Austria en el proyecto sobre Trebitsch, con la delegación vasca entre ellas, posa para una foto en el Kunst Historisches Museum. |
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El primer archivo sonoro del euskera
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La Diputación de Bizkaia está inmersa en un proyecto europeo para clasificar el trabajo del austriaco Rudolf Trebitsch, que recogió las grabaciones más antiguas del euskera de los euskalkis y varias piezas musicales. El material se mostrará en el Museo Vasco de Bilbao.
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Merche Peña
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EL etnólogo de la Academia Imperial de las Ciencias de Viena Rudolf Trebitsch (1876-1918) realizó varios viajes de investigación por el País Vasco, Francia, Irlanda, Gales, Escocia, la Campagna Romana y Laponia entre los años 1906 y 1913. En este último año -del 18 de julio al 8 de septiembre- pasó por Euskadi y recogió con su gramófono los diferentes dialectos de la lengua vasca antes de volver a Austria con más de sesenta grabaciones, distribuidas en segmentos de dos minutos, con un total de 130 minutos grabados, dando lugar a las grabaciones más antiguas de las que se disponen en euskera.
El testimonio del que es autor de estos primeros archivos sonoros del euskera recoge dialectos hoy desconocidos. Antes que él, Azkue ya recorrió "todos los rincones del País Vasco" para elaborar "su diccionario vasco-español-francés", pero Trebitsch, que realizaba un encargo para la prestigiosa Academia Imperial, contaba con un aliado: el gramófono.
"Hasta entonces, sólo se podía transcribir", recuerda Adolfo Arejita, del Instituto Labayru. Son discos "de poca duración", que "no se podían oír mucho", porque tenían "una estructura delicada". Arejita atribuye el interés del mundo centroeuropeo por la lengua y las costumbres vascas a la herencia del Romanticismo: "El mundo tradicional se va perdiendo. La sensibilidad vascófila de países germanos está relacionada con esa pérdida, o lo que está en peligro de perderse". Además, fueron esenciales las visitas de Guillermo de Humboldt, gran admirador del euskera.
estudios "Trebitsch no era lingüista, era etnólogo: se dedicaba, por una parte, a recoger materiales de artesanía y arte popular, instrumentos, ruecas... Pero la Academia también estaba interesada en el lenguaje", explica. Esto posibilitó que, por primera vez existieran materiales sonoros que permitirán desarrollar estudios sobre fonética y fonología e, incluso, acentuación, y no limitarse a la gramática y el léxico.
En la actualidad, el Museo Vasco de Bilbao, el Kunsthistorisches Museum de Viena y el Museo de Bretaña de Rennes trabajan conjuntamente en un proyecto de estudio y clasificación de las piezas reunidas por este antropólogo y lingüista austriaco para mostrarlas a la sociedad en una exposición itinerante en las sedes de los museos colaboradores y que incluirá objetos etnológicos vascos de principios del siglo XX de la propia colección de Trebitsch.
El mes pasado, se celebró en la capital austriaca el congreso La red de museos europeos y el proyecto Trebitsch, que contó con una delegación vasca encabezada por la diputada de Cultura de Bizkaia, Josune Ariztondo. Como todos los hallazgos de Trebitsch tuvieron la fortuna de resistir a la II Guerra Mundial, han podido ser examinados en esta reunión.
Según apuntan desde la Diputación de Bizkaia, el objetivo era conocer los fondos etnográficos reunidos por Trebitsch. Esta iniciativa se enmarca en el Programa Cultura 2007-2013 de la UE y el plan presentado Análisis de las Colecciones de Rudolf Trebitsch (1876-1918) que, desde la perspectiva de la regionalización, «representa un fiel reflejo de la diversidad cultural europea, definida por una magnitud de regiones diferenciadas con lenguas propias», según precisa el ente foral.
Dos objetivos El 18 de julio de 1913, Trebitsch llegó a Euskal Herria con dos objetivos: primero, recoger datos de todos los dialectos del euskera y grabarlos; el segundo, obtener una colección de objetos etnológicos vascos. Durante su estancia, obtuvo la ayuda de Julio Urkijo, Telesforo Aranzadi, Gregorio Mujika, Resurrección María Azkue, Georges Lacombe y Gabriel Roby, entre otros, en su tarea de grabar los euskalkis -dialectos del euskera- y varias piezas musicales, y completar una colección de etnografía vasca.
Marcelo Miguel e Inaxio López de Arana explican en el artículo Rudolf Trebitsch: Euskal hizkuntzaren eta musikaren grabazioak (1913) que entre su material existen grabaciones de todos los euskalkis, incluso del desaparecido roncalés. Las originales están en la Fonoteca de Viena, aunque hay copias en la Biblioteca Azkue de Bilbao desde 1984. En cuanto al material no sonoro, recopiló una muestra del ámbito tradicional que va desde objetos domésticos a aperos de labranza. Ahora, celebra Arejita, "hay interés en toda Europa por catalogar los materiales que, felizmente, fueron recogidos hace un siglo". |
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