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Andoni Ortuzar, ayer en el acto de reapertura del batzoki de Markina. Foto: efe |
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El PNV teme una negativa de Zapatero a un acuerdo y coge el guante para la confrontación
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El consejero Azkarraga advierte al presidente español que "si se duerme" en esta situación habrá consulta.
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HUMBERTO UNZUETa
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BILBAO. Prácticamente dos meses después de las elecciones generales, el presidente del Gobierno español sigue sin responder al emplazamiento del lehendakari Ibarretxe para alcanzar un acuerdo sobre el estatus de Euskadi. El silencio de José Luis Rodríguez Zapatero no puede impedir que el reloj de la hoja de ruta siga su curso y que los socios del tripartito sigan preparando el crucial pleno de junio en el que el Parlamento vasco decidirá si sigue adelante con la consulta o la guarda en conserva en la nevera política.
Los partidos del tripartito se mueven en el escenario de que Zapatero retrasa deliberadamente la cita con el lehendakari para debilitarlo y buscar divisiones en el seno de su partido y de su gabinete. Frente a esa estrategia dilatoria, el presidente del Bizkai Buru Batzar del PNV, Andoni Ortuzar, advirtió ayer al presidente español de lo baldío de semejante estrategia y le advirtió de que, lejos de dividir, su cicatería política les une en torno a su objetivo de "seguir dando pasos adelante en la construcción nacional".
En el acto de reapertura del ba-tzoki de Markina, Ortuzar insistió en su mano tendida al Gobierno español, a pesar de que desde el 9-M "Zapatero sigue callado". El margen para una negociación se estrecha con el paso de los días y en el PNV no esperan nada más allá del talante y la cortesía institucional. "No nos va a engañar con una operación de maquillaje accediendo a mantener una sola reunión justo antes del pleno", señaló.
maniobras dilatorias Ortuzar duda de que el mandatario español quiera llegar a un acuerdo y cree que todo quedará en un "paripé para hacer ver así que ya ha cumplido". El burukide jeltzale fue más lejos al dejar entrever que Zapatero tiene la decisión tomada, aunque dilata su anuncio para provocar que sean otros los que rompan la baraja y así "imputarles la responsabilidad de haber cerrado el camino hacia la posibilidad de avanzar en la normalización y la pacificación".
En Sabin Etxea se sospecha que las maniobras dilatorias de Zapatero son los prolegómenos de una respuesta negativa al diálogo y el pacto. y el inicio de una senda de confrontación institucional y electoral. Ante este eventual escenario, el PNV está dispuesto a sacar músculo. En este sentido, Ortuzar manifestó que su formación "tiene ganas y fuerza suficiente para echar el pulso que nos quieren echar y no sólo echarlo, sino también ganarlo". En la misma línea, recordando el choque de locomotoras augurado por Urkullu, el dirigente jeltzale dijo que, si el Estado camina hacia la confrontación, su partido estaría dispuesto a "coger ese guante".
Las advertencias a Zapatero no procedieron sólo de las filas jeltzales. Otro de los socios del tripartito, EA, también le instó ayer a mover ficha. Fue el secretario general y consejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, el que recordó que "si se duerme en la actual situación, sin cerrar una cita con el lehendakari para abordar su propuesta", el Ejecutivo vasco mantendrá el pleno de finales de junio y aprobará la convocatoria de la consulta. Para ello necesitaría al menos una parte de los votos de EHAK, dando por descontado que PSE y PP no lo respaldarán.
Azkarraga reprochó al presidente español que "no se puede estar presentando ante la opinión pública como el campeón del diálogo y el acuerdo y tratar de rehuir un diálogo y una negociación con el presidente de un gobierno democrático". Por último, negó que la hoja de ruta sea una aventura, como señaló Zapatero, y recordó que "esas aventuras las tuvo él negociando con ETA y Batasuna hasta hace muy poco tiempo". |
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