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Vida sin fronteras
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Síntoma Berlusconi
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Rafa Redondo
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la vuelta de Berlusconi al poder es el síntoma de una sociedad desorientada. Mas la tendencia básica que late en el corazón del mundo es la solidaria autotrascendencia, como lo confirman las Ciencias Naturales. Un átomo, aún siendo una unidad en sí misma, tiende a buscar otras moléculas para convertirse en célula, luego en tejido, luego en organismo, para irse abriendo a otras realidades mayores. El modelo predominante actual, va contra esa evolución. La ley del más fuerte es falsa: se confunde al pensar que los seres más poderosos, los dotados de más fuertes garras, colmillos y más veneno, sobrevivirían. Al contrario, son nuestro declinar.
Lo cierto es que los dinosaurios han desaparecido. También la Biología y la Física nos muestran que sólo perviven no los que mejor compiten, sino los que tienen conciencia de compartir; no los que se enquistan en sí mismos, como las células cancerígenas, sino los que se autotrascienden. Las estrellas enanas blancas, se convierten en frías estelas de hierro que no emiten más luz y degeneran en estrellas enanas pardas, autodestruyéndose. Incapaces de fusionarse con otras por la ley de la gravedad, se enfrían y perecen. Por eso pienso que sólo viviremos sin guerras cuando, ensanchando nuestra conciencia narcisista, sintamos como propio el dolor de la humanidad, que es nuestro verdadero tejido.
El egocentrismo, base fundamental de los cursos de postgrado de nuestras facultades de Economía e Ingeniería, va contra las estructuras básicas de la evolución; por eso la civilización competitiva está llamada a perecer de estrés como una célula de cáncer: por autodestrucción. Urge evolucionar de la pre-conciencia enana del síntoma Berlusconi, hacia la transconciencia solidaria que late en el sueño de la humanidad. De lo contrario, el mundo, como respuesta, nos devorará. |
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