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Dmitri Medvedev
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Un "dócil ejecutor"
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No se parecen en nada. Putin es autoritario, ambicioso y misterioso. Por algo fue espía. Medvedev, por el contrario, es un hombre moderado, dócil y de poco carácter. Por eso lo eligió Putin.
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ES de esperar que cuando Dmitri Medvedev asuma como nuevo presidente de Rusia el 7 de mayo, muchas de las caras presentes entre los invitados de honor le resulten conocidas. Si bien este hombre, a sus 42 años, será el jefe de Estado ruso más joven desde las épocas de los zares, su asunción no inaugura verdaderamente una nueva etapa.
Ya hace años que Medvedev desempeña un importante papel en la cúpula rusa. Por eso, los observadores políticos afirman que el acto traerá aparejado más bien una repartición del poder, no un relevo.
El presidente saliente, Vladimir Putin, con quien Medvedev trabaja desde hace 17 años, continuará ejerciendo influencia desde sus nuevas funciones como jefe de gobierno.
Medvedev, incluso después de ser elegido el 2 de marzo, permaneció en un segundo plano en las actividades políticas y dejó que fuera Putin quien figurara en todo momento.
Si bien en las entrevistas el jurista declaró que la guerra contra la corrupción y el "nihilismo de derechas" son un asunto de "prioridad nacional" y que "Rusia volverá a tener un rol de liderazgo en la escena mundial", el carácter moderado de sus apariciones parece dar la razón a quienes vaticinan que el nuevo presidente no será más que un "dócil ejecutor" de la voluntad política de Putin.
A diferencia de su antecesor, Medvedev no hizo carrera en los servicios secretos. Prácticamente nadie confía en que este hombre, de rasgos juveniles, sea capaz de mantener a raya a los clanes del Kremlin.
En política exterior, el nuevo presidente aún no ha dejado entrever un perfil claro. Rusia continúa estando "abierta al diálogo", tal fue su única declaración en campaña. |
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