bilbao. El grupo Urazca ha solicitado "paciencia" a los trabajadores de su división de construcción ante la delicada situación de tesorería que atraviesa la empresa como consecuencia de la restricción de crédito y la crisis inmobiliaria. La plantilla, compuesta por unos 200 efectivos, reclamó una reunión urgente a la directiva que encabeza el ex presidente del Athletic, Ignacio Ugartetxe, tras no cobrar sus salarios del mes de abril.
La compañía, una de las más importantes del sector de la construcción en Euskadi y el norte de España, entabló la semana pasada negociaciones con varios bancos para refinanciar su elevada deuda ante la imposibilidad de abonar las letras mensuales. Urazca pretende transformar a largo plazo los créditos de medio plazo que tiene contraídos con las entidades y obtener la liquidez suficiente para hacer frente a la deuda que acumula con varios proveedores.
Esa situación le ha llevado a dejar en suspenso uno de sus proyectos más ambiciosos, una urbanización conocida como La Manjoya, que se compone de 500 viviendas en Asturias. También tiene otras obras en marcha en el País Vasco, Madrid, Galicia, Andalucía, Castilla y León, a las que la falta de fondos está afectando en mayor o menor medida.
El grupo constructor está dispuesto a desprenderse de activos para obtener liquidez inmediata y evitar de ese modo una suspensión de pagos a la que se vería abocado si las negociaciones con los bancos no fructifican. Así, podría poner a la venta su división de gestión de aparcamientos, así como dos sociedades en las que tiene una sustanciosa participación: Igurco, dedicada a la gestión de residencias de la tercera edad (33%) y Nortúnel (42,5%).
Tampoco ha descartado ceñir su actividad exclusivamente a la construcción y desprenderse de otras firmas de servicios que ahora cuelgan de su organigrama.
Según fuentes sindicales, la dirección les transmitió que quizá deban realizar "esfuerzos" para mantener la actividad y el empleo. >deia |