gernika-lumo. Los ecologistas ahondaron ayer en sus críticas a la reserva de once emplazamientos subterráneos susceptibles de ser convertidos en sumideros de dióxido de carbono por parte del Ministerio de Industria. Ayer fue Greenpeace la organización que alertó de los riesgos que entrañan estas tecnologías, que en un futuro podrían instalarse en el subsuelo marino de la costa de Bizkaia, ya que una franja marina de 270 kilómetros cuadrados entre Ibarrangelu y Lekeitio fue designada como candidata a albergar uno de los once enclaves en el Estado.
En la presentación del informe Falsas esperanzas: por qué la captura y almacenamiento de carbono no salvará el clima, basado en estudios científicos independientes revisados por expertos, Greenpeace concluye que esta tecnología "no ayudará a evitar el cambio climático", argumento utilizado para su hipotética implantación en las próximas décadas, aunque la agrupación no prevé "que esté disponible antes de 2030, como muy pronto". Así, calificaron al proyecto como "arriesgado y caro", porque "no es posible garantizar el almacenamiento seguro y permanente". La técnica CAC -Captura y almacenamiento de carbono dióxido- es "una tecnología aún no está probada, siendo potencialmente peligrosa", han argumentado.
Según el citado informe, la tecnología entraña "riesgos significativos en materia de responsabilidad civil" en caso de fuga o accidente, además de "representar una amenaza para la salud, los ecosistemas y el clima. No queda clara la magnitud ni quién se haría responsable" en caso de unos posible daños, esgrimieron como razones para criticar el enterramiento del carbono, comparado a "enterrar el dinero necesario para las verdaderas soluciones, como son las energías renovables". La voz discordante de Greenpeace con el proyecto estatal se une a las ya presentes en la CAV, tal y como lo hicieran desde Ekologistak Martxan cuando se conoció la noticia.
El estudio, además, constata según los conservacionistas que "el CAC no ofrece "una solución que evite a tiempo un cambio climático peligroso". Es más, "despilfarra energía", ya que "utiliza entre el 10% y el 40% de la energía producida por una central térmica", argumentaron. "No es posible garantizar el almacenamiento seguro y permanente de CO2", puntualizaron, tras señalar la "seria preocupación sobre la posición del Gobierno" ante esta tecnología, que en un futuro, podría implantarse en un área marítima equivalente a 38.571 campos de San Mamés, cuyo vértice inferior izquierdo se ubica a tan solo 1,4 kilómetros de la playa de Laga, en Ibarrangelu, y a 5,6 del pueblo de Lekeitio. |