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Eduardo Fernández, José Luis Delgado, Mirian Suazo y Óscar Salán. |
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El callejón de las botxerías
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El 'prodigio' de aprobar
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El Colegio Zabalburu, enclavado en el viejo convento de la Esparanza que alberga en su interior unos jardines de ensueño, entregó ayer las orlas a una nueva promoción de bachilleres y formados. fotos Oskar Martínez
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Jon Mujika
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F irmado con el pseudónimo de Peter de Fable, propiedad de un viajero asturiano aficionado a las letras, un viejo relato describe los jardines del convento de la Esperanza, allá en la calle del mismo nombre, como un "bálsamo de paz y remanso de guerras remotas". El edificio, enclavado hoy junto al único frontón de la ciudad, fue edificado en 1562 y aún conserva en sus jardines piedras de la edificación príncipe, así como un sillería de coro del siglo XVII. La vieja capilla aún conserva imágenes de culto aunque ahora no se celebre bajo su cúpula el misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo sino el prodigio de aprobar segundo de bachillerato. Quiere decirse que el viejo convento es hoy, desde 1987, la sede del Colegio Zabalburu, donde el alumnado lucha a brazo partido por hacerse un hueco en el futuro. Ayer recibieron la orla que les acredita como estudiantes esforzados noventa de los cuatrocientos alumnos que pasan cada año por estas aulas. Lo celebraron con un acto sencillo en el que el director del colegio, Eduardo Fernández, recordó a la audiencia que "los conocimientos de hoy caducan a velocidad de vértigo y es necesario aprender durante toda la vida, apoyándose en unos sólidos valores". Escucharon el mensaje el jefe de estudios José Luis Salgado, familares de alumnos como Leire Redondo, Mercedes Armenteros, Cristina Serrano, José María Iriarte, Javier Alzaga, Pablo Hernández, Ana Aguirre, Pedro Madariaga, Estíbaliz San Juan, o Luis Fernández, Joseba Martínez, entre otros,aunque alimentó más -al menos así debiera haber sido, aunque no es difícil recordar aquellos lejanos días del fin de los estudios académicos cuando parecían abrirse las puertas de la gloria cuando en realidad se cerraban...- a Lara Aranda, Amaia Mateo, Janire Rodríguez, Alba Monge, Iratxe Ayuelas, Mónica Martín, Aitor Etxebarria, Cristina Orbegozo, Mikel Candina, Genma Roncero, Iraide Gutiérrez, David Serrano y cuantos creyeron firmar ayer las capitulacionesen su guerracon los estudios, bien de bachillerato o bien de Formación Profesional, las dos modalidades de cursos del ciclo de grado superior que se imparten en el Colegio Zabalburu que emigró de las decrépitas torres de la plaza Zabalburu, imaginadas por los arquitectos como santo y seña de un Bilbao moderno y convertidas hoy en día en el lumpen de la ciudad. |
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