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Germán Urruela posa con el cartel, el pañuelo y el programa de fiestas. |
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Pregonero a la sombra
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Germán Urruela fue ayer el encargado de lanzar el txupinazo de los Ochomayos de Orduña. Campechano y hablador, pero sobre todo trabajador, sus vecinos le eligieron por su implicación en la vida de la ciudad.
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Texto y foto María Ruano
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AYER comenzaron de manera oficial los Ochomayos de Orduña. Las horas previas al lanzamiento del txupinazo discurrieron para Germán Urruela, pregonero de este año, entre los saludos de ánimo de sus paisanos y el continuo sonar de su teléfono móvil. "Me tienen loco", refunfuñaba entre risas cada vez que el inconfundible himno del Athletic, del que se confiesa aficionado "de toda la vida", interrumpía la conversación.
Este año, la comisión de fiestas decidió que fuesen los vecinos quienes nombraran al encargado de lanzar el txupinazo. "Queríamos que se involucrara la gente del pueblo", explica Urruela, que también forma parte de la comisión.
Poco amigo de salir en la foto, le gusta trabajar desde la sombra, sin llevarse ningún mérito y ayudando en todo lo que pueda. "Tengo ilusión, pero no me gusta ser protagonista", declara. Por ello, desde un primer momento advirtió de que no le gustaba la idea de ser pregonero. "En febrero les dije que no quería, pero la gente me ha votado. Me negué, y al final les pedí una semana para pensarlo y decidí que sí porque confían en lo que estoy haciendo".
A este hombre campechano y hablador, de marcado acento vasco, le faltan horas en el día para llevar a cabo todas las tareas que realiza. Presidente de la Asociación de Donantes de Sangre de Bizkaia, directivo del club de pelota mano de Orduña, responsable del grupo de montaña de niños de la ciudad y de deportes en la Asociación de Padres de la Escuela Pública son sólo algunas de las organizaciones de las que forma parte. "Mi mujer apenas me ve y, ahora que empiezan las fiestas, mucho menos", reconoce.
Urruela es un asiduo de las fiestas que no sólo disfruta de ellas, sino que se implica en su organización. De hecho, después del txupinazo se dirigió al frontón del municipio "a cortar entradas". También preparará bocadillos, atenderá a las autoridades, organizará las comidas de mayores y pequeños, irá a los toros, participará en el campeonato de lanzamiento de txapela... Metido en el ambiente festivo, lamenta que haya personas que no colaboren y que, sin embargo, "critiquen".
En el pregón que leyó desde el balcón del ayuntamiento, dedicó unas palabras en recuerdo de una ex alguacil que falleció el año pasado en un accidente de tráfico. "Era como mi hermana, no he conocido nunca a nadie tan implicado en el pueblo como ella y que diera tantos ánimos", afirmó emocionado. |
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