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La gestión del servicio de Bilbobus podría 'cambiar de manos' a finales de este mes si el Ayuntamiento opta por otra empresa que no sea la actual, TCSA. Foto: Oskar Martínez |
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Cuatro empresas pujan por gestionar Bilbobus durante los próximos ocho años
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Es la primera vez que se firmará un contrato programa tras veinte años de prórrogas de la concesión a TCSA.
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A. García
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Bilbao. Cuatro empresas de transporte, entre ellas una multinacional francesa, han presentado sus ofertas al Ayuntamiento de Bilbao para gestionar el servicio de autobuses de Bilbobus. En estos momentos los técnicos municipales analizan la documentación enviada para optar por la mejor alternativa después de que durante 20 años la misma empresa, Transportes Colectivos S.A. (TCSA) haya transportado a millones de bilbainos por las calles de la capital vizcaina.
Las firmas que pujan por este servicio municipal son la gala Veolia, el grupo catalán Sarbus, una unión temporal de empresas compuesta por la compañía guipuzcoana Pesa y Gertec (la gestora del servicio de la OTA en Bilbao) y, finalmente, la actual concesionaria, TCSA.
Esta es la primera vez que el Área de Circulación y Transportes del Ayuntamiento de Bilbao saca a concurso el servicio de Bilbobus con la característica de contrato programa y que tendrá que atender el servicio de 146 autobuses.
Hasta el 31 de julio, fecha en la que acaba la concesión de TCSA, la relación con esta empresa ha sido de prorrogas sucesivas de un acuerdo que se firmó en 1988 y que ha evolucionado según la demanda del mercado y las relaciones entre institución y empresa.
A partir de ahora, la relación será mucho más reglada, con condiciones explícitas y derechos y deberes cuyo incumplimiento pueden acarrear desde multas leves a muy graves, con las consiguientes sanciones e incluso la rescisión unilateral del contrato por parte del Ayuntamiento.
Bilbobus es una perita en dulce. Sobre todo después de que haya vuelto la confianza de los usuarios tras el bajón que supuso en el servicio la entrada en el escenario del transporte urbano del metro. Según los últimos datos municipales, cada día laborable toman los autobuses una media de casi 95.000 personas. Hay que tener en cuenta que después del servicio de limpieza, Bilbobus es la segunda actividad municipal contratada fuera que más le cuesta a Bilbao cada año.
Por ello las apuestas de las empresas son altas. Según datos del periódico económico Expansión, quien más carne en el asador ha puesto es la firma francesa. La oferta de Veolia propone un precio de 4,56 euros por kilómetro útil de servicio en 2008, frente a los 5,57 euros que plantea la propuesta de Sarbus, la más cara. TCSA por su parte plantea 5,31 euros y Pesa, 5,15 euros. En ingresos totales, la horquilla se mueve entre los 36,52 millones de euros previstos para 2008 en la oferta de Veolia y los 41,24 millones contemplados por TCSA. Como contrapartida, el actual concesionario es la que ofrece mayores inversiones en mejora del servicio, con 7,9 millones de euros, frente a los 5,6 millones de Veolia. Sarbus queda más atrás, con una inversión de 3,67 millones y, a la cola, se sitúa Pesa, con 3,62 millones.
Pero no sólo cuentan los criterios económicos a la hora de la adjudicación que se espera hacer pública a finales de este mes. El pliego de condiciones da la misma importancia, 60 puntos, a la oferta técnica que incluye aspectos los medios mecánicos y de mantenimiento, el servicio de atención al cliente y los compromisos de calidad necesarios.
El próximo gestor de Bilbobus también tendrá que tener en cuenta la subrogación de los empleados y asumir el plan municipal de que el 100% de la flota utilizará el biodiésel como combustible.
Como elementos novedosos, se especifica que se deberán incluir dos soportes para televisión y una red interna de televisión en cada autobús, además de incorporar un canal de audio común para toda la flota de autobuses y el acceso de bicicletas al vehículo.
Un futuro 'condicionado' por el pasado
Las negociaciones entre la empresa concesionaria de los servicios de Bilbobus y parte de TCSA, y sus trabajadores comenzaron el pasado 13 de febrero. En aquella ocasión (y en las posteriores), ambas partes se declararon con legitimidad para abordar las cuestiones principales del acuerdo que marcará el futuro laboral de una plantilla formada por alrededor de mil trescientas personas. Por eso, la alusión hecha desde la dirección (en pleno proceso negociador) al concurso abierto para adjudicar su explotación en años venideros no ha sido bien aceptada por el comité de empresa. "Si se juega el concurso no se lo juega ni ahora ni en esta huelga, sino desde hace tiempo, por la forma de llevar la empresa", expresaron los delegados sindicales. "Nos parece que es un escudo para no negociar", redondeó el representante de Comisiones Obreras, Juan Antonio Fernández. Y es que, no entienden en qué medida puede afectar este condicionante al convenio ya que, tal y como añadió el portavoz de CC.OO., "las ofertas económicas y técnicas no dependen de los trabajadores". Por eso mismo instaron a la empresa a que aclare si está legitimada o no. >J.F.
Un servicio contratado
El servicio de autobuses urbanos no es prestado directamente por el Ayuntamiento de Bilbao. Muchos ciudadanos y usuarios están convencidos de que los conductores del Bilbobus son funcionarios a cargo del municipio y nada más lejos de la realidad. Los casi 1.300 conductores que manejan los grandes 'trastos rojos' pertenecen a una sociedad Transportes Colectivos S.A. (TCSA) que cobra cada año un dinero del Ayuntamiento en función de un convenio firmado entre ambas partes. El área municipal de Transportes es la que regula todo el servicio: resalta las informaciones positivas de Bilbobus, ordena cambiar marcas o compra los autobuses para contar con una flota moderna. Sólo hay una situación en la que el Ayuntamiento se desliga lo máximo posible de Bilbobus, cuando existe una amenaza de huelga por parte de los trabajadores o paros ya efectivos como el del pasado lunes. Entonces, ante la petición sindical de implicación, siempre argumentan en un principio que es un problema entre dirección y comité de empresa y que es algo que tendrán que solucionar entre ambas partes. >A.G. |
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