real madrid 4 barcelona 1
REAL MADRID: Casillas, Sergio Ramos, Pepe, Heinze, Marcelo, Diarra, Guti (Min. 72, Robinho), Gago, Sneijder, Raúl (Min. 75, Van Nistelrooy), Robben (Min. 61, Higuaín).
BARCELONA: Víctor Valdés; Zambrotta, Márquez (Min. 46, Sylvinho; Min. 60, Edmilson), Abidal, Xavi, Touré Yaya, Gudjohnsen (Min. 23, Giovani), Messi, Bojan, Henry, Messi.
Goles: 1-0: Min. 11; Raúl. 2-0: Min. 21; Robben. 3-0: Min. 63: Higuaín. 4-0: Min. 77: Van Nistelrooy. 4-1: Min. 87: Henry.
Árbitro: Pérez Burrull, cántabro. Expulsó a Xavi (Min. 92). Amonestó a Sneijder, Heinze, Touré Yaya, Márquez, Henry y Valdés.
Incidencias: Unos 79.500 espectadores en el Santiago Bernabéu.
MADRID. El Real Madrid festejó el título a lo grande, con un 4-1 sobre el peor Barcelona en años, un conjunto decadente que se mostró contemplativo ante el juego de un campeón en racha que regaló a su afición la última gran alegría de la temporada.
Todo le salió bien al Madrid, donde volvió a marcar Raúl, reapareció con gol Van Nistelrooy y Casillas se aseguró el premio al meta menos goleado. Y todo le fue mal al Barça, que regresó a la Ciudad Condal con la seguridad de que los cambios deben afectar más allá del banquillo.
Pese a los rumores, el equipo de Rijkaard hizo el pasillo con la camiseta azulgrana y, tan caballeroso se mostró, que concluyó el primer tiempo y seguía haciéndole el pasillo al campeón. Sin velocidad, ni fuerza y menos aún ánimo para inquietar a su rival, el conjunto azulgrana dedicó tres cuartos de hora a contemplar cómo jugaba con él un Real Madrid sorprendido por la actitud de un rival que se jugaba el segundo puesto, o lo que lo mismo eludir la fase previa de la Liga de Campeones.
Pese a no jugarse nada, el Real Madrid fue el que salió en busca de la victoria y el que, prácticamente, ya se la había adjudicado en veinte minutos, el tiempo que tardaron en marcar Raúl, su decimoctavo tanto del torneo, y el holandés Robben. El capitán lo hizo desde el borde del área, en una jugada en la que el Barcelona pidió falta previa de Guti sobre el mexicano Márquez y, diez después, lo convirtió el holandés, de cabeza, al rematar un golpe franco lanzado por Guti.
Rijkaard trató de sacudir el pulso de su equipo y, de inmediato, sacó al mexicano Giovani, una apuesta arriesgada, a costa de sacrificar al islandés Gudjohnsen. Pero no varió mucho el panorama. El Barcelona no pudo crear peligro más que en un par de ocasiones a balón parado, por medio de Henry y Xavi y el Real Madrid provocó un incendio en la zaga barcelonista e imprimió un poco de velocidad a su juego. Sólo dos acertadas actuaciones de Valdés ante Guti y Robben evitaron que aumentase la ventaja antes del descanso.
En medio de la euforia, hasta se rehabilitaron aquellos jugadores madridistas que despertaron dudas en la afición. Lo hizo el malí Diarra, que firmó el mejor partido desde su llegada a Madrid, también el brasileño Marcelo, que estuvo a punto de marcar, y, por supuesto, el argentino Higuaín, nuevo ídolo de la hinchada. El Pipita ha perdido el miedo al gol. Salió al campo ovacionado por una afición que aún recuerda su providencial tanto en Iruñea y, en su primera acción, batió a Valdés, tras una gran jugada por la banda de Diarra.
La fiesta fue completa en el Bernabéu, con el juego decantado de un solo lado, y a ella se sumaron a última hora el brasileño Robinho y el holandés Van Nistelrooy, que salió en sustitución de Raúl y acto seguido lanzó el penalti del 4-0.
Con la grada pidiendo la manita, el Madrid se gustó, pero fue el Barça el que marcó, por medio de Henry, un tanto inútil que no apagó la fiesta blanca. |