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El guardameta murcianista Carini se adelanta a Aritz Aduriz en un lance del encuentro, en presencia de Peña. |
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Casi sin querer
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El Athletic encuentra un premio excesivo, pero de poco valor, tras el triunfo del 'Depor'.
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|  |  | 1 | 2 |  | |  | | Pako RuizEnviado especial |  | Murcia. Hay triunfos que llegan casi sin querer. El firmado por el Athletic en la Nueva Condomina es uno de ellos. El conjunto rojiblanco se llevó los tres puntos sin merecerlo. Sus prestaciones fueron pobres pero las exprimió al máximo. Fue su única virtud ante un Murcia de Javier Clemente ya descendido a Segunda A, que expuso más y que disfrutó de un número mayor de oportunidades. Los de Caparrós, sin más, se encontraron con un premio excesivo. Su importancia duró cuatro minutos. El intervalo que transcurrió entre el tanto de Gabilondo, que daba el éxito a los leones, y el de Riki, que sellaba in extremis la victoria al Deportivo sobre el colista Levante. Es decir, la Intertoto sigue lejos. A cuatro puntos cuando sólo restan seis por disputar.
Caparrós rizó el rizo con un once que dejó boquiabierto al personal. Recurrió a un plan B. A un plan destinado casi a un partido amistoso. Sintomático. Luis Prieto, que atesoraba hasta ayer tres minutos en Liga, y Cuéllar, uno de los refuerzos del presente curso y que sólo había comparecido durante seis partidos incompletos, formaron de inicio. El de Dima y el navarro se convertían en protagonistas. A primera vista, parecía que el de Utrera leía el encuentro de ayer como un banco de pruebas. Un trámite, sin más. La presencia en el eje defensivo de Luis Prieto, que volvía a un once un año después (no lo hacía desde la jornada 35 de la temporada pasada), llevaba a Gurpegi a la medular, su posición natural. El de Andosilla, por tanto, se quitaba de encima el marrón al que se había visto obligado en sus dos partidos anteriores en su retorno tras 24 meses de espera. David López, ante la ausencia de Susaeta, y Aduriz, fuera de un once desde hacía nueve jornadas, se erigían en los otros nombres propios. El galimatías estaba servido. Tocaba detenerse en el once de Caparrós, con Armando bajo palos; Iraola, Luis Prieto, Amorebieta y Del Horno, en defensa; Cuéllar, Javi Martínez, Gurpegi y David López, en la medular; Aduriz y Llorente, en ataque. Yeste, que podía sonar a castigo, Garmendia y Gabilondo, por tanto, quedaban relegados a la banqueta. Clemente, quien se reencontraba con el equipo de su alma, también presentó novedades, con la entrada de Richi en lugar de Abel y de Goitom, por Movilla, en el centro del campo.
Al inédito Athletic de ayer le tocaba examinarse. Le tocaba desnudar sus intenciones. Pensar en las vacaciones o mantener la opción de la Intertoto. Los primeros veinte minutos hicieron buena la primera lectura. Porque los leones dejaron ver una patente falta de tensión. Ver para creer. El Murcia, mientras, sí puso en escena el único objetivo que le queda tras consumar tres días antes su descenso a Segunda: dar una alegría a su afición, ayer escasa en presencia. Al primer minuto, Iñigo, un hombre que ha pasado por la factoría de Lezama y al que se le vio enchufado, dio el primer aviso. Seis después, Iván Alonso inquietó con un toque de cabeza. El uruguayo es el pichichi de este Murcia y no tardó en sacar a relucir su tarjeta. Cuando atrapó un disparo fallido de De Lucas, se revolvió dentro del área ante la pasividad de la zaga rojiblanca y armar su derecha para batir a Armando. Para sacar los colores. El Athletic recibía el castigo a su indolencia. Como el que pela cebollas. De llorar.
Peor no se podía hacer. El tanto pimentonero tuvo su efecto. Por lo menos, hizo despertar a los de Caparrós. El recurso del pulmón en el doble pivote con Gurpegi y Javi Martínez firmó una pequeña reacción. Cuéllar, empeñado en dejarse ver en banda derecha, y David López dieron aire y Aduriz comenzó a conectar con Llorente. Esta vía se hizo interesante. Buen síntoma. El donostiarra habilitó de cabeza al de Rincón de Soto, pero éste no llegó por milímetros. No hubo lamento, porque segundos después Del Horno, que sufrió en el tramo inicial ante Goitom, botó una falta, el balón aéreo llegó a Aduriz que se elevó para servir a Llorente. El pichichi rojiblanco ejerció como tal y ya no perdonó. Metió lo justo su pierna izquierda para superar a Carini. Su undécimo gol. En una acción propia de un matador. Como ya lo hiciera ante el Mallorca. Llorente está en estado de gracia y tiene su plus.
máxima eficacia El Athletic no hizo mucho para empatar. Pero querer es poder. Así de simple. Le valió cargar lo necesario las pilas para contrarrestar el tanto de Iván Alonso. En el segundo acto, los de Caparrós estaban obligados a ofrecer más. El de Utrera, fiel a esa necesidad, rescató a Yeste. Buscó talento. O sea, gestión pura y dura. El primer movimiento, sin embargo, no surtió el efecto esperado. Porque el Athletic repitió en su pecado. Otra vuelta de tuerca. Otra bajada de tensión. El Murcia detectó esa dejadez. Vio la oportunidad. No tiene nada que perder. Tampoco nada que ganar, pero sí el detalle profesional de ganar.
En media hora creó cuatro ocasiones. Las dos primeras las abortó Armando, al que sí se le vio metido en el encuentro. El de Sopelana detuvo un disparo de Aquino y después sacó una mano prodigiosa en una falta botada por De Lucas. Armando se ganó su protagonismo. Él sí vive un sueño y no se quiere despertar. Iván Alonso, rememorando su pasado en el Alavés, se elevó por encima de los zagueros y cabeceó fuera por poco. Susto. Como el que dio Baiano, recién salido al césped, en otro remate con la testa. El equipo de Clemente perdonó. El Athletic agradeció la tan manida máxima. Mucho.
Porque de la nada sacó petróleo. Caparrós ya había recurrido a Garmendia y Gabilondo, que sustituyeron a Cuéllar y David López. Tocó cara. Casi sin quererlo. Porque el conjunto rojiblanco se encontró con un triunfó por el que no pujó. Y llegó en un calco del primer gol. Falta botada por Yeste, el balón aéreo llegó a Llorente que de cabeza habilitó a Gabilondo para que el donostiarra fusilara casi a puerta vacía. ¡Zas¡ Premio gordo con un solo boleto. Y pudo ser mayor, pero el Depor no lo hizo posible. |
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