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TELEVISIÓN
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Emisión Imposible
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Hacer caja
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Javier Arizaleta
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hAY quien piensa que el negocio de la televisión consiste básicamente en hacer algunos programas para vender publicidad. Otros pensamos que el tema es más complejo y que los datos publicitarios sólo justifican una actuación y que la calidad no debería medirse por la cantidad de publicidad que los programas sean capaces de captar. En esta dinámica nos encontramos. Si la buena tele es la que consigue publicidad el concepto habría que revisarlo en lo posible. Separar esa pescadilla para que busque, con perdón, la calidad en otras colas. Con partidos estelares como el de ayer se puede hacer caja a costa de poner toda la programación de la cadena a trabajar a destajo para el evento. En nuestra televisión hay infinidad de ejemplos de programación publicitaria por lo que no es de extrañar que nos den toques de atención. Los 12 minutos de publicidad por hora emitida se los pasan todos por el arco del triunfo. Lo peor es que estas normativas, más que europeas, parecen galácticas porque no terminan de llegar y si llegan, nadie sabe cómo aplicarlas.
Los que no terminan de quedarse tampoco son los de Euskadi Comanche. Lo que comenzó como apuesta estelar, lo van retrasando a horas más intempestivas. Pero lo intempestivo no quiere decir que sea peor. El horario nocturno permite que el espectador reciba con más tranquilidad los mensajes más transgresores. A esas horas de la madrugada es el momento ideal para poner a prueba muchos de los principios para que el humor no tenga cortapisas, ni medias tintas. No hay mal que por bien no venga. Si la apuesta era por el descaro, las bromas originales y ambiciosas, ése es el horario ideal. Además, a esas horas la competencia no te molesta con partidos del siglo y toda esas serie de programas creados para hacer caja.
El horario nocturno permite al espectador recibir con más tranquilidad los mensajes transgresores |
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