Madrid. El Cuerpo Nacional de Policía detuvo ayer a 31 agentes locales de Coslada, entre ellos el oficial jefe, acusados de un delito de extorsión, al cobrar, presuntamente, comisiones a los locales de alterne de esta localidad madrileña, según explicaron fuentes de la investigación.
Los 31 detenidos fueron trasladados a diferentes comisarias de la Comunidad de Madrid y se prevé que permanezcan incomunicados durante 72 horas y sean puestos a disposición judicial el próximo lunes. Cabe significar que en las próximas horas podría ser detenido algún funcionario del Ayuntamiento de Coslada en relación con estos hechos.
La intervención corresponde a la segunda fase de una operación que se inició con la investigación de una mafia de origen rumano relacionada con la prostitución.
A raíz de esta investigación se determinó que había una relación entre esa mafia y algunos policías locales de Coslada y comenzó una segunda fase de la operación que se ha desarrollado durante semanas, hasta que el juez decidió intervenir ayer, según las fuentes.
Acusaciones anteriores Durante la mañana de ayer se llevaron a cabo varios registros por parte del Cuerpo Nacional de Policía, uno de ellos en la sede de la Policía Local de Coslada y otro en el domicilio del oficial jefe del Cuerpo, Ginés Jiménez Buendía.
Buendía es jefe de la Policía Local de Coslada desde 1986 y fue elegido presidente de la Federación de Asociaciones de Jefes de Policía Local del Estado español en 1994 y reelegido para este cargo en 2006. En enero de 2003, la Audiencia de Madrid le absolvió de tres delitos de detención ilegal al considerar el tribunal que no se había acreditado que participara en la detención de tres personas en marzo de 1995.
Quejas precedentes La dueña de unos de los bares del centro de la localidad madrileña de Coslada explicó que el jefe de la Policía Local y varios de sus miembros "presionaban" a los responsables de los locales para que no cerraran a la hora reglamentaria cuando ellos estaban tomando algo en los mismos.
La mujer, que prefirió no facilitar su nombre, explicó a los medios de comunicación que los dueños y trabajadores de los bares de la localidad sentían "miedo" ante "la presión ejercida por algunos agentes", entre ellos su jefe, Ginés Jiménez, y detalló que "si alguno de estos agentes de policía estaba en un establecimiento, éste no se podía cerrar hasta que se fuera", aunque se superara, y con creces, la hora reglamentaria, "y si te enfrentabas con ellos, iban a por ti".
El concejal de Seguridad y teniente de alcalde de Coslada, Antonio Murillo, en rueda de prensa junto al alcalde, Ángel Viveros, explicó que el Ayuntamiento de Coslada había recibido quejas verbales de dueños de bares y de vecinos sobre la actuación de algunos policías locales, pero que no se había interpuesto ninguna denuncia, por lo que el Consistorio no actuó, a pesar de que ssabía que las actas de inspección no se cumplimentaban adecuadamente. |