gasteiz. La industria vasca vendió material militar por valor de 311 millones de euros en 2005, principalmente al Ejército español. Con casi 2.000 empleos ligados directamente a la fabricación y diseño de material de guerra, la CAV es una de las comunidades que tradicionalmente más presencia ha tenido en el ámbito militar, aunque con una serie de particularidades.
La concentración es una de ellas. Según los datos recopilados por Pere Ortega, analista del Centre d'Estudis per la Pau J. M. Delàs, de Barcelona, que trabaja codo con codo con Amnistía Internacional, la ingeniería Sener, de Getxo, es con diferencia la firma vasca que más material de defensa vendió en 2005, la última fecha en la que hay datos desglosados de todo el sector.
Esta empresa vendió material militar por valor de 129 millones de euros, sobre unas ventas totales de 540 millones. Un año más tarde la cifra se redujo a 72 millones, sobre una venta global por valor de 571 millones de euros. La actividad de Sener, "la tercera electrónica de España", según Ortega, se centra en el diseño de sistemas de tiro, de vigilancia y de control para misiles. En 2005, Sener contaba con 3.400 empleos, de los que 816 estaban destinados a producir material de defensa.
Otra de las grandes firmas de la industria militar vasca es ITP, participada por la propia Sener y por Rolls Royce, explica el analista del Centre J. M. Delàs. La empresa de Zamudio construye motores para el Eurofighter, el avión de combate europeo; para el avión de transporte militar A-400M y para los helicópteros Tigre, además de dedicarse a la industria civil. De sus 1.516 empleados, 379 se dedicaban en 2005 a la producción militar, y sus ventas en material de defensa ascendieron a 94 millones de euros sobre unas ventas totales de 376 millones.
Si estas dos empresas destinan buena parte de su producción de forma regular al sector militar, hay otras firmas no menos grandes que firman contratos coyunturales en el ámbito militar. Es el caso de la beasaindarra CAF, dedicada principalmente a la construcción de trenes, pero que según explica Ortega ha firmado un acuerdo para surtir de mecanizados hasta 2012 a los carros blindados Pizarro y Leopard, del Ejército español. Únicamente 50 de sus 3.846 empleos estaban dedicados en 2005 al ámbito militar, y sus ventas en material de defensa ascendieron a 1,20 millones de euros sobre un total de 680 millones.
Una industria que sí se dedica íntegramente al ámbito militar es SAPA Placencia, que con 248 empleados vendió material de defensa por valor de 34 millones de euros en 2005. La firma guipuzcoana se dedica principalmente a producir material para infantería, como cañones, proyectiles y piezas de defensa antiaérea.
cierres Aernnova, radicada en Gasteiz, es otra de las grandes empresas vascas ligadas a la venta de material para la defensa. La aeronáutica emplea a 264 de sus 2.640 trabajadores en la fabricación de fuselajes, paneles, alas y palas de helicópteros militares, que van a parar principalmente a EADS-CASA, la gran empresa de material militar española, y que concentra buena parte de las exportaciones del sector. Así lo explica Ortega, quien señala que el 10% de los 249 millones en ventas registrados en 2005 por Aernnova procedieron la venta de material de defensa.
Las ingenierías vascas que surten de sistemas tecnológicos a los ejércitos tienen una dilatada tradición en Euskadi, pero los orígenes de la industria militar vasca están en el arma corta, un sector que sigue vivo pese a haber sufrido una seria crisis.
Tras el cierre de empresas como Gabilondo, de Gasteiz, en la actualidad son Aya, Aguirre y Aranzábal, de Eibar, y Beretta-Benelli Ibérica, de Trespuentes, las firmas que fabrican este tipo de productos. La empresa eibarresa contaba en 2005 con 22 trabajadores que elaboraban armas cortas, un 20% de las cuales fueron a parar al sector militar. Por su parte, Beretta emplea a 70 personas, siete de ellas especializadas en defensa. El 15% de su producción está destinada a cuerpos militares.
Otra empresa que dedica una pequeña parte de su producción a la industria naval militar es Wartsila, radicada en Bermeo. Cinco de sus 53 trabajadores se dedican al sector de la defensa, y 500.000 de los 5,42 millones de euros en ventas de 2005 provinieron de la construcción de turbinas y hélices para barcos de guerra. Hubo otras firmas de referencia que se marcharon, como Explosivos Alaveses, Expal, que en su planta de Nanclares fabricaba minas antipersona hasta que estas se prohibieron, y que ahora produce bombas de racimo en Burgos. |