 |
|
|
 |
El pelotón del Giro volverá a llenar de color las carreteras italianas en una edición que centra la dureza en la última semana. Foto: deia |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Aquel señor que volaba
|
|
Al frente del Saunier Duval-Scott, ve favoritos a Simoni, Di Luca y el Astana; "pero Riccó y Piepoli serán protagonistas".
|
 |
|
Alain Laiseka
|
 |
Bilbao. La primera imagen que guarda del Giro es la de un señor que volaba: Julio Jiménez. Corría el año 1965 y Pietro Algeri (Torre de Roveri, Italia, 1950), un bambino de 14 años que apenas llevaba unos meses sobre una bicicleta, se había acercado a Brescia, al final de etapa en La Maddalenna, a ver qué era aquello del Giro. "Subía la cuesta piano piano", recuerda. Por eso, se le quedó grabado el pedaleo grácil, angelical del abulense y de Gianni Motta, el italiano que ese mismo año ganaría su primer y único Giro de Italia. "Ellos volaban", relata. Aquello se convirtió para Algeri en una obsesión. "Ellos volaban". Se mortificaba. Frustración. Incluso cuando brillaba en el campo aficionado. Era bueno, pero en su cabeza siempre retumbaba la imagen de aquel señor que volaba en La Maddalenna. Pensaba: "Nunca llegaré a ser como él, nunca podré participar en un Giro". Con el que arranca mañana en Palermo con una crono por equipos de 20 kilómetros, lleva treinta: cuatro como ciclista y 26 como director, los últimos cinco en el Saunier Duval que presenta a Riccó y Piepoli como aspirantes al podio de Milán.
Pietro Algeri nunca ha podido apagar aquella voz. "Ellos volaban". Pero consiguió que no sonara tan lacerante en 1976, cuando debutó en el Giro con el maillot del G.B.C.-TV Color. "Cumplí mi sueño. Imagínate, corría junto a Felice Gimondi, que ganó aquella edición, y Eddy Merckx. Fue grandioso", dice. Disputó cuatro Giros y en uno de ellos, "no recuerdo bien cuál", estuvo cerca de ganar una etapa. Algeri era un ciclista rápido, un corredor que llegaba de la pista (en su carrera disputó 48 pruebas de seis días) y que tuvo su oportunidad de pasar a la historia. La desaprovechó. Nunca lo olvida. "Me queda como un sueño no cumplido aquella etapa en la que hice cuarto o quinto. Era el más rápido del grupo que llegó, pero...", se lamenta tres décadas después.
Empalmó su carrera profesional (1974-1982) con la de director deportivo. En febrero del 82 colgaba los pedales y en julio, en el Trofeo Matteotti, se situaba al mando del equipo Del Tongo que capitaneaba en la ruta un tal Giuseppe Saronni. Aquel otoño, Beppe ganó el Giro de Lombardía y el Mundial, y enfundado en el arco iris se llevó la Milán-San Remo de 1983 y, en junio, su segundo Giro de Italia. "Mis primeros ocho meses como director fueron espectaculares. Me marcaron. ¡Es que estaba en el mejor equipo del mundo!", exclama. Fue aquel, el de 1983, el primero de los tres Giros que Algeri ha ganado como director en los ocho equipos en los que ha militado. Al de Saronni le seguiría el de Pavel Tonkov en 1996 y el de Gilberto Simoni en 2001. "Pero mis mejores recuerdos son del primero", reconoce. "De los 29 que he hecho hasta ahora también guardo un grato recuerdo del Giro que ganó Eugeni Berzin. ¿Era 1994, no? Fue una edición impresionante, con una participación espectacular. Estaban: Indurain, Berzin, Pantani, Chiappucci, Tonkov...". Ha salido a la palestra el nombre del mito: Indurain. "Miguel e Hinault son los corredores que más me han gustado", dice, pero no desgrana sus cualidades. La lupa la pone en el coche que guiaba a ambos. Cyrille Guimard y José Miguel Echavarri al volante. Voz de mando. "Son mis referentes como directores. Siempre les he admirado. De Echavarri me impresionaba su manera de llevar la carrera, porque sabía hacer que sus corredores no despilfarraran sus fuerzas por el camino. Cuando había una escapada de gente que no le preocupaba, dejaba espacio, no ataba en corto la carrera, no la tiranizaba", subraya.
"Será durísimo" "Nunca se me ocurriría ir yo al Giro teniendo en el equipo a alguien como Pietro". Las palabras tienen copyright: son de Josean Fernández Matxín. El director basauritarra ha cedido siempre, desde que Saunier Duval existe (2004), los bártulos del poder al italiano en la corsa rosa. "Este es un Giro demasiado duro en su parte final", opina Algeri. Su voz ha dejado de ser entrañable. Ahora es seria. De experto. Radiografía la carrera rosa. "Las cinco etapas de alta montaña de la última semana, empezando por la de Alpe di Pampeago, serán terribles", explica y se centra en la cronoescalada a Plan de Corones (16ª etapa) que Riccardo Riccó inspeccionó el pasado 30 de abril. "Salió de allí sobrecogido. Dice que no ha visto nunca una subida como esa. Hoy -por ayer- he estado hablando con Simoni en la presentación y me ha dicho lo mismo, que es lo más duro que ha subido nunca, más incluso que el Angliru", explica. Por eso, porque la parte final será decisiva, Algeri considera que "la fuerza de los corredores y la inteligencia táctica serán importantes". Lo primero lo da por entendido. La segunda parte, lo de la inteligencia táctica, lo explica más a fondo. "Mira, las etapas del sur de Italia no suelen ser de alta montaña, pero siempre son peligrosas porque dan muchas sorpresas. Hay que ir atentos, guardando, esperando", desgrana, mientras busca con un silencio el ciclista que se adapte a esa pauta de comportamiento. Rastrea un nombre ligado a la experiencia. Zorro. Viejo. Lo encuentra: Simoni. "Es el favorito porque en este Giro la experiencia va a contar mucho. Di Luca tiene la fuerza; Simoni, la cabeza. Son los favoritos". Los dos italianos y el Astana. Algeri no olvida al equipo suizo. "Es el más fuerte y puede ganar con cualquiera de las tres estrellas que trae. Klöden, Contador y Leipheimer también cuentan, mucho", apuesta, y por el micrófono se escurre una pequeña risa cuando escucha el nombre de Riccò ligado a la maglia rosa. "¿Riccò? Necesita más cabeza para ganar. Está bien, tiene piernas para estar adelante, pero su máximo adversario es él mismo, su carácter impulsivo. Tiene que aprender a gestionar sus fuerzas, pero mientras lo hace espero que escuche lo que le digo desde el coche", apunta antes de advertir que la joven promesa italiana será protagonista. Como Piepoli. El ciclista alado. El señor que en 2007 voló en las Tres Cimas de Lavaredo y el Zoncolan como Julio Jiménez en La Maddalenna en 1965. |
|