bilbao. La actriz Nuria Espert aseguró ayer que lamenta no haber interpretado más comedias en su carrera profesional porque este género le está proporcionando un placer que no ha encontrado en sus papeles dramáticos.
Espert, que presenta desde ayer y hasta mañana en el Teatro Arriaga la comedia Hay que purgar a Totó, del francés Georges Feydeau, afirmó que en sus distintas interpretaciones dramáticas nunca ha tenido "la sensación de disfrutar" y que, gracias a esta obra, ha descubierto el "placer" de que "el público te dé la réplica". "Es extraordinario. Siento haberme perdido este placer tanto tiempo, porque me vivifica, me anima y me produce un bienestar especial fuera del escenario: soy más simpática y más mona", ironizó.
Todas estas sensaciones las ha logrado gracias al personaje de Julia, "una horripilante señora que no vive más que para su hijo, malcriado por los cuidados de su madre".
"Juego teatral" Espert se empeña durante la hora y cuarto que dura el montaje en que el niño haga sus necesidades fisiológicas, de ahí el título de la obra Hay que purgar a Totó. También figura en el reparto Jordi Bosch, el marido de Espert en la ficción, que invita a un cliente (Gonzalo de Castro) a comer en su casa para cerrar una venta. Sin embargo, la operación es un fracaso por la insistencia de Espert en "purgar" a su hijo.
El "juego teatral" que desencadena este "suceso menor" está repleto de "ingenio e inteligencia", aunque también deja traslucir, según la actriz catalana, "los sentimientos de Feydeau (el autor), que estaba a punto de entrar en un psiquiátrico" cuando escribió la obra. Completan el elenco de esta producción del Teatro Español de Madrid los intérpretes Tomás Pozzi, Ana Frau, Carmen Arévalo y Manuel Millán. |