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El primer ministro belga, el democristiano Yves Leterme (d), ayer en la Cámara de Diputados. |
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Bélgica entra otra vez en crisis
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Flamencos y francófonos vuelven a mostrar sus diferencias por la división del distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV) mes y medio después de la formación del nuevo Gobierno.
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Jop Verheven
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Bélgica se asoma a una nueva crisis política, sólo siete semanas después de instalarse el nuevo Gobierno, a causa de un asunto comunitario que enfrenta a flamencos y francófonos desde hace más de cuarenta años: los partidos francófonos belgas no dejan que el pleno de la Cámara de Diputados vote el proyecto de ley sobre la división del distrito electoral Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV), un asunto que divide a las dos grandes comunidades del país.
El proyecto de ley "nunca se votará", aseguró la viceprimera ministra socialista francófona (PS), Laurette Onckelinx, quien señaló que "nos quedan suficientes mecanismos para evitarlo". Su homóloga democristiana (CDH), Joëlle Milquet, señala, por su parte, que "es lógico que los francófonos tomen medidas contra la votación".
El nuevo aumento de la tensión ha puesto el punto de mira al primer ministro, el democristiano flamenco Yves Leterme (CD&V), que busca un compromiso para evitar una crisis solo un mes y medio después de la formación del nuevo Gobierno, tras nueve meses de crisis política.
la agenda del día La Cámara de Diputados estuvo buena parte de la sesión de ayer discutiendo la agenda del día, es decir, decidiendo si se incluía el proyecto de ley sobre BHV lo que permitiría a los flamencos, que tienen mayoría parlamentaria, votar a favor de la división del distrito electoral.
Los flamencos reclaman, basándose en una sentencia del Tribunal Constitucional, que en los municipios flamencos de Halle y Vilvoorde -situados en la periferia de Bruselas y donde residen numerosos francófonos- sólo se pueda votar por listas flamencas, como en el resto de Flandes. El pasado 7 de noviembre, en plena crisis gubernamental, los partidos flamencos aprobaron unilateralmente en una comisión de la Cámara de Diputados la división de BHV y, enseguida, los francófonos recurrieron al Conflicto de Intereses, que permite suspender la tramitación parlamentaria de una proposición de ley. A finales del mes pasado, los presidentes de los partidos francófonos decidieron que no recurrirían por segunda vez al mecanismo constitucional del Conflicto de Intereses, pero pidieron a los flamencos que evitaran el voto en el pleno de la Cámara y que intenten llegar a una solución negociada.
Desde entonces, el primer ministro Leterme está buscando soluciones para aplazar la votación y llegar a un acuerdo entre las dos comunidades, pero su propio partido, que forma una alianza con los nacionalistas flamencos N-VA, contrarrestó cada posible compromiso. "Había un acuerdo con todos los partidos del Gobierno de buscar una solución negociada", afirmó el miércoles el democristiano Onckelinx, "pero Leterme se ve debilitado por su propio partido y esto debilita al Gobierno entero", añadió sin dejar lugar a dudas.
Los liberales flamencos, Open VLD, también son partidarios de una solución negociada, pero han dejado claro que si no se llega a un acuerdo votarán a favor de la escisión de BHV. "O bien se vota, o bien el primer ministro ofrece una pista alternativa", afirmó el viceprimer ministro del partido, Patrick Dewael, "es su deber tomar la iniciativa". |
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