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BILBAO. El ministro de Industria se vio ayer forzado a cortar de raíz las voces que han venido hablando en los últimos días de un espectacular aumento de la luz, que podría rondar el 20%. La Comisión Nacional de la Energía (CNE) anticipó recientemente que propondrá al Gobierno español una drástica actualización de las tarifas y la medida recibió ayer incluso el respaldo del secretario general de Energía. Miguel Sebastián desautorizó a su subordinado al afirmar por la tarde que un incremento de ese calibre "no sería razonable".
Sebastián se vio obligado a hacer valer su cargo para no contradecir la promesa efectuada por José Luis Rodríguez Zapatero durante la campaña de las generales. El presidente del Gobierno había asegurado que la luz subiría en función de la inflación para no dañar el poder adquisitivo de los ciudadanos. No se sabe si por un despiste o porque entendió que ese compromiso no era más que un cartel electoral, el secretario de política energética, Pedro Marín, afirmó que el Ejecutivo del PSOE tomará en "mucha consideración" la propuesta de subida de tarifas de la luz en julio que elabore la CNE.
En sus últimas manifestaciones públicas, el organismo regulador había recomendado un rango de actualización de los precios de entre el 19% y el 30%, dependiendo del tipo de consumidor. La CNE recordaba que estos incrementos son necesarios para que el precio de la electricidad recoja los costes de producción y no se genere el denominado déficit de tarifa.
cambio de normativa Esta será la primera vez que la CNE haga una propuesta de revisión tarifaria, ya que hasta ahora el regulador energético se limitaba a emitir su opinión sobre los borradores de orden ministerial que le enviaba Industria. No obstante, su criterio no es vinculante.
En el transcurso de un acto público, Sebastián dejó claro que no ha recibido aún ninguna propuesta de la CNE, que tiene "el derecho y el deber de hacer lo que crea conveniente", aunque reiteró que la decisión del Ejecutivo central "no está tomada ni considerada".
Si la medida prosperara, sería un incremento sin precedentes de la factura doméstica. Durante 2007, cuando el IPC se situó en el 4,2%, la tarifa para los hogares subió un 2,98%, mientras que en 2006 lo hizo un 5,28%. En 2005 el incremento fue del 1,74%, frente al 1,48% de 2004 y el 1,5% de 2003. Sólo en 2006 el incremento de la tarifa superó al del IPC.
Para los consumidores industriales, el precio creció más deprisa que la inflación. Las subidas para este colectivo en el conjunto de 2007 fueron del 7,37%, frente al 10,89% de 2006, el 1,73% de 2005, el 1,68% de 2004 y el 2,09% de 2003.
Las palabras del responsable de Industria sonaron como una clara reprimenda a su secretario de Energía. Marín había asegurado que las medidas adoptadas en la legislatura anterior para acabar con el déficit fueron "insuficientes" y que para solucionarlo habrá que adoptar alguna iniciativa "adicional".
Para el sector eléctrico, una subida de alrededor del 20% -a la que los consumidores han mostrado su más tajante rechazo- podría servir para que los costes reales de la energía. En todo caso, esta traslación de los precios reales a la tarifa debe hacerse de forma "ordenada".
"La CNE hará lo que crea conveniente, pero una subida de este tipo no parece razonable"
miguel sebastián
Ministro de Industria, Comercio y Turismo
"Las medidas contra el déficit de tarifa de la legislatura anterior fueron insuficientes"
pedro marín
Secretario general de Energía |