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Los rojiblancos celebran uno de los cinco goles que endosaron al Valencia, la última victoria del Athletic en San Mamés. foto: zigor alkorta |
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athletic-racing la despedida de san mamés
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EL HOMENAJE A SÍ MISMO
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el athletic se despide de su afición en busca de un triunfo que salde cuentas. Los rojiblancos deben mantener el objetivo de la Intertoto ante un necesitado Racing al que le tienen ganas.
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bilbao. El Athletic cierra hoy el curso en San Mamés. Un partido, por tanto, que guarda su carga emotiva. Tiene trazas de homenaje. Porque el conjunto rojiblanco sabe cuál es su particular dedicatoria. Brindar a su afición un triunfo que ponga la guinda a una temporada interesante, en la que se ha logrado enterrar el pasado bienio negro y donde se ha abierto una puerta de ilusión para el futuro inmediato. Los de Joaquín Caparrós quieren festejar la despedida ante los suyos. No vale otra, porque la parroquia de La Catedral ha puesto su plus para que este Athletic piense en objetivos más amables.
Uno de ellos es agarrar la plaza Intertoto. La opción sigue ahí. Minutos antes de las 23.00 horas se conocerá si ha expirado o, por el contrario, se mantiene vivita y coleando. Es la lectura que ofrece la cita ante el Racing de Marcelino García. Las cuentas de la lechera son claras. El Athletic necesita los tres puntos de hoy. Luego le tocará esperar. A mirar al Vicente Calderón, donde el Deportivo, el referente, visita a un Atlético de Madrid que aspirar a asegurarse el billete a la Liga de Campeones. Una victoria del conjunto de Miguel Ángel Lotina destrozaría esta primera vía. Quedaría otra segunda y última. Menos transitable, incluso. Pasaría porque el Deportivo arrebate al Racing el sexto puesto que da el pasaporte directo a la Copa de la UEFA, aunque por medio también se encuentra el Mallorca. La carambola, sin más, se presenta casi de ciencia-ficción. Lo cierto es que el conjunto rojiblanco debe superar al Racing y confíar en que el Deportivo, por lo menos, no gane, lo que obligaría a esperar el desenlace en la última jornada, con la complicadísima comparecencia en el Sánchez Pizjuán, precisamente la casa de Caparrós.
Lo primero es lo primero. Y dice que el Athletic está obligado a vencer al Racing. Este deseo también se interpreta como un homenaje a sí mismo. La plantilla rojiblanca tiene sed de venganza. En la memoria aún permanece la afrenta sufrida en los cuartos de final de la Copa, donde el cuadro cántabro frustró el sueño de los leones en una eliminatoria calentita y que ha dejado su pequeña huella. En la misma memoria resuenan los cánticos que la afición cántabra propinó el curso pasado al Athletic. Por tanto, a nadie le extraña que el duelo ofrezca una motivación añadida. Es hora de saldar deudas. El mensaje interno así lo desvela.
El calendario también es caprichoso. El hecho de disputar tres partidos en siete días a estas alturas del ejercicio no suele ser habitual, al mismo tiempo que ofrece su exigencia. No hay lugar para el respiro. El Athletic, eso sí, se recuperó el miércoles en Murcia del varapalo sufrido ante el Mallorca. Buena noticia. Hoy sabe que puede dar otro pasito. Y más cuando el Racing se presentará en San Mamés tocado por la dura derrota que le infligió el Sevilla y que le obliga a no ceder más terreno si no quiere ver cómo se le esfuma la UEFA cuando ha tenido en su mano el billete europeo gran parte de la temporada.
sensaciones El encuentro pone en examen dos sensaciones. El Athletic cerró en la Nueva Condomina la pequeña sangría de dos derrotas consecutivas en sus desplazamientos a Riazor y al Santiago Bernabéu. El pasado domingo el Mallorca acabó con una brillante racha de cuatro victorias seguidas en San Mamés. El conjunto de Caparrós, por tanto, quiere reencontrarse con el éxito en La Catedral. Es la mejor manera de darse su propio homenaje. El Racing, además, llega a Bilbao con una leve crisis de resultados, ya que en las cuatro jornadas anteriores ha sufrido tres derrotas por un solo triunfo, curiosamente el domingo pasado en El Sardinero frente al Murcia y donde tuvo que levantar un 0-2.
El conjunto rojiblanco es consciente de dónde estará la clave para firmar el éxito. Por ello, deberá rescatar sus mejores virtudes, las que le llevaron a pasar por encima del Valencia hace tres semanas en una noche memorable. Y de paso no caer en el desconcierto que ilustró durante toda la segunda mitad del choque frente al Mallorca. Fue como el día y la noche. Hoy toca hacer de la noche el día. El Racing, lo cierto, no se le ha dado excesivamente bien al Athletic esta campaña. A la derrota en Liga, el día de Reyes, se le sumó el fiasco en la Copa. Pesadillas que, incluso, las ha proporcionado un nombre propio, Mohammed Tchité. El congoleño -es la nacionalidad que reza en la página web del Racing pese a que nació en Burundi- ha batido a los leones hasta en tres ocasiones -la primera en que dio el triunfo en Liga por 1-0, la segunda cuando abrió el 2-0 en la ida de la Copa y la tercera en el 3-2 en la vuelta y que frustró la proeza de la remontada rojiblanca-, lo que le hace meritorio de la etiqueta de verdugo.
El Athletic también puede agarrarse a otra estadística. Mucho más grata para sus intereses. El conjunto racinguista no saca los tres puntos de San Mamés desde la temporada 2003-04, cuando lo hizo por 1-2. En las tres posteriores visitas no ha sido capaz de marcar en esos 270 minutos, aunque sí tuvo la virtud de llevarse sendos empates en las dos últimas. A los de Caparrós, por tanto, les toca mantener de nuevo intacta su meta. Les toca, también, acabar con cinco partidos sin ganar al Racing. Para brindarse un homenaje a sí mismo.
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las claves
· Motivación. El partido de hoy tiene los alicientes suficientes para que el Athletic lo afronte con un plus de motivación. No en vano es la última comparecencia en San Mamés y ante un Racing al que no se le tiene en Bilbao precisamente una gran simpatía.
· El acierto. Los de Caparrós deben recurrir a su pegada, donde Llorente está en racha, para superar a un conjunto cántabro que se hace fuerte en defensa y que, además, necesita puntuar para asegurar su plaza europea.
· La intensidad. Los 'leones' saben que no pueden descuidarse, dar concesiones y perder tensión durante los 90 minutos. |
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