senpere. Un aluvión de euskaltzales secundó ayer la fiesta de las ikastolas de Iparralde en Senpere en una jornada festiva que, pese a la persistente amenaza de nubarrones, salió a pedir de boca y contó con una histórica representación institucional, encabezada por Philippe Carriere, la segunda autoridad del sistema educativo francés. Algo parece ir cambiando en el incierto futuro del euskera en Iparralde. Su visita no resultó casual, ni pasó desapercibida. "Tan sólo soy un funcionario", insistía con una tímida sonrisa el inspector de la Academia de Pau, agasajado como si de un actor de cine se tratara. Era la primera vez que visitaba la fiesta y su presencia adquirió un enorme valor simbólico en un contexto que no resulta especialmente halagüeño para el futuro de las escuelas de Iparralde.
"Que esté aquí Carriere es muy importante para nosotros porque se trata del mayor responsable de la negociación sobre los ratios de profesores que tanto nos preocupan de cara al curso que viene", explicaba poco antes de que diera comienzo el acto institucional Ana Erasun, vicepresidenta de Seaska, la Federación de Ikastolas de Iparralde. El miércoles, sin ir más lejos, hay prevista una reunión en la que se retomará una negociación que, más allá de actos simbólicos, despierta muchas dudas. "Habrá que estar muy pendientes de lo que ocurra", indicaba.
La fiesta, además, llegaba en una semana tan movida como "esperanzadora", en la que por vez primera la Asamblea Nacional gala se pronunciaba sobre la situación que atraviesan lenguas minoritarias, con el beneplácito inicial del ministro de Cultura a establecer un nuevo marco de referencia. No cabe duda de que para ser una celebración en torno a un idioma sin reconocimiento oficial por parte del Estado francés, la fotografía recogida ayer daba buena muestra de que las cosas, si bien poco a poco, van cambiando. Al menos, respecto a aquel lejano mayo de 1984 en el que arrancaba tímidamente una fiesta tan desconocida como escasa de presupuesto. "Ni siquiera había agua corriente, ni txosnas, ni luz eléctrica...", recordaba un tanto nostálgico el presidente de Seaska, Paxkal Indo.
Bajo el lema Mende laurdena, bide erdia, la fotografía que ofrecía ayer el Herri Urrats en sus bodas de plata, 25 años después de aquel titubeante arranque, era bien diferente. Si por aquel entonces se reunieron en torno a 8.000 simpatizantes, algunas fuentes cifraban ayer en 40.000 el número de adeptos.
Ya desde primera horas de la mañana, centenares de euskaltzales comenzaron a bordear las aguas cálidas y apacibles del lago de Senpere, cubriendo los cuatro kilómetros de recorrido. No había hecho más que comenzar el día y las inmediaciones del parque estaban ya repletas de vehículos.
2o ikastolas y un objetivo Socializar la lengua vasca
Seaska lo conforman una veintena de ikastolas, tres colegios, un liceo y 2.500 alumnos, que representan una firme apuesta por la enseñanza en euskera. Pero su fiesta trasciende todo ello y se convierte en una de esas citas que ofrecen la posibilidad de disfrutar de todos los euskalkis del idioma, desde Behe Nafarroa a Bizkaia pasando por Zuberoa. Tal reclamo ofrecía, al menos, el recorrido dispuesto por la organización, dividido en siete espacios, uno por cada territorio. Así, según discurría la mañana, jóvenes y no tan jóvenes en un ejercicio casi mimético se fueron acercando a las stands colocados al inicio del recorrido para hacerse con los tiques, moneda de cambio habitual para dar buena cuenta de los bocadillos, talos y la consabida cerveza.
Y en el recorrido, muchas caras conocidas de la vida institucional, como la del consejero del Educación del Gobierno vasco, Tontxu Campos, quien apostó por impulsar un idioma "que es el que nos une a Hegoalde e Iparralde, no sólo porque se trata de una única lengua, sino porque es la nuestra", señaló.
A Campos le acompañaba la consejera de Cultura del Gobierno vasco, Miren Azkarate, otra de las habituales a la cita, quien se felicitó por el aniversario de la fiesta. "Es el resultado, sin duda, de la capacidad de resistencia que han demostrado tantas personas después de unos años que han resultado bastante difíciles", reconocía.
El propio presidente de Seaska, bromeó al respeto con la consejera Azkarate al recordarle una edición precedente en la que la consejera tuvo serias dificultades para acercarse hasta el lago por la persistente presencia de controles policiales, tan habituales en épocas relativamente recientes.
En 1984 se reunieron unas 8.000 personas y ayer algunas fuentes cifraban en 40.000 el número de euskaltzales |