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Cientos de niños disfrutaron de las canciones de la verbena infantil. |
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Como agua de mayo
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El Consorcio de Aguas temía un día pasado por agua, pero ayer todo salió mejor que nunca. Su fiesta batió récords de asistencia con un público, sobre todo infantil, que disfrutó de la jornada.
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Cristina Carcedo
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lA estación potabilizadora de Venta Alta, en Arrigorriaga, abrió ayer sus puertas a más de 5.000 personas. La ya tradicional Fiesta del Agua cumplió su XVI edición por todo lo alto y es que superó con creces el público previsto. Una marabunta de padres y niños ansiosos ya de disfrutar de un domingo al aire libre, desafió a las previsiones de los meteorólogosy se plantó en las campas del Consorcio de Aguas, paraguas en mano, por si acaso, pero con ganas de mojarse.
Talleres, ludoteca, payasos, verbena e incluso un tren que recorría las instalaciones de la potabilizadora formaron parte del programa de esta jornada ya esperada: "Siempre se masifica mucho este día, y es que suele ser el primer evento en la naturaleza de los que se celebran en primavera y verano", según comentó un portavoz de la entidad en declaraciones a DEIA. Desde la entrada a Buiagoiti, pasando por la subida a Seberetxe y hasta casi la entrada a Arrigorriaga, los coches ocuparon el arcén y, donde no lo había, la carretera.
A algunos les pilló por sorpresa la cita, como a María Jesús Gil, que como otros días se calzó las deportivas para caminar por el monte: "Sin comerlo ni beberlo nos hemos encontrado con esto y está bastante bien", comentó manzana en mano. Y es que se repartieron 2.000 kilogramos de esta fruta y cientos de vasos de agua procedente de las fuentes del Consorcio. Aunque la fiesta finalizaba a las 14.30 horas, a las 13.15 apenas quedaban piezas. "Se van a comer todas porque ya no queda mucho en el camión", comentó asombrada Irene Villegas, una de las repartidoras del sano aperitivo.
Blanca Ruiz y Aurora Cabezudo acudieron acompañadas de sus maridos y de cinco pequeños que se lo pasaron en grande, pese a las largas colas: "Hemos estado gran parte de la mañana esperando en las colas. Tenemos a los mayores esperando para montar en los hinchables desde hace una hora y pico", se quejaba Blanca. Por suerte, las esperas fueron amenizadas por la música de la verbena infantil, la actuación de Fernando El Payasete y otras actuaciones.
Los percances fueron los mínimos: "Algún niño perdido que hemos llamado por megafonía", aseguró el portavoz, y "unas cuantas tiritas", comentaron con sorna los voluntarios de la Cruz Roja. Además el Consorcio consiguió un reto importante. A la salida del evento cada uno de los asistentes mordisqueaba una manzana "qué mejor reconstituyente", aseguraron desde la potabilizadora.
Cultura, protección del medio ambiente y sobre todo diversión se citaron ayer en Venta Alta. Diez monitores guiaron a los visitantes por el interior de las instalaciones, aunque más allá de lo previsto, el día fue como para disfrutarlo en la calle. Y así lo hicieron cientos de vizcainos. La Fiesta del Agua, no estuvo pasada por el líquido elemento, pero sació con sus fuentes a padres y niños sedientos tras tanto ajetreo.
Se repartieron 2.000 kilogramos de manzanas y cientos de vasos de agua de las fuentes del Consorcio |
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