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Francisco Javier Puente, jefe de estación de Adif en Orduña, da vía libre a una unidad a su paso por la ciudad vizcaina. Foto: Zigor Alkorta |
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Los avances tecnológicos reducen a 16 los andenes atendidos por jefes de estación
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La plantilla ha sido destinada a los puestos de mando centralizados desde los que controlan la circulación.
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Javier Fernández
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Bilbao. Virginia le ha prometido un tren de juguete a su hijo. Sólo tiene unos meses, pero ella, jefa de estación en Balmaseda, quiere que se entretenga con ilusión y energía. Quizás dentro de unos años sea él, Urko, quien entregue a sus retoños un muñeco que reproduzca el trabajo que su madre realiza en la actualidad.
Y es que las tres compañías ferroviarias que operan en el territorio para el transporte de viajeros y de mercancías únicamente mantienen activa la figura del jefe de estación en dieciséis paradas: Orduña (Adif-Renfe); Karrantza, Traslaviña, Balmaseda, Aranguren, Irauregi, Lutxana, Ariz y Bilbao (Feve); y Atxuri, Casco Viejo, Gernika, Durango, Usansolo, Amorebieta y Ermua (EuskoTren-ETS).
La introducción de las nuevas tecnologías ha facilitado y agilizado las labores de los trabajadores. Pero la consecuencia más directa ha sido indudable: la eliminación de presencia humana en los andenes en favor de los microchips y de los procesadores de los puestos de mando centralizados, nuevo destino de estos empleados.
Algo más de un 17% de las paradas existentes a día de hoy en Bizkaia (110)permite contemplar el ajustado movimiento del trapo rojo con el que dan la salida a golpe de minutero; o escuchar el agudo silbato que parece aprobar las órdenes que cruzan los andenes hasta la cabina del maquinista.
Feve, la compañía que enlaza Bilbao con Balmaseda y con la capital cántabra, es la que más respeto muestra con esta figura que, durante décadas, ha marcado la confianza en el trabajo humano. De hecho, en este herrialde ejercen como jefes de circulación 47 personas en 8 puntos. La mayor parte de ellos, un total de 17, lo hace en la capital vizcaina "porque requiere de la formación adscrita al cargo el personal que ejerce por turnos de jefe de estación de La Concordia, del Control de Tráfico Centralizado (CTC) y el Puesto de Mando", explicaron. De ese medio centenar de operarios, cuatro son mujeres y, además, jóvenes. Virginia, Izaskun, Ainara y Susana personifican los nuevos tiempos; no los informáticos, que también, sino los de la incorporación de las féminas a puestos de trabajo y de responsabilidad desempeñados durante largos periodos exclusivamente por varones. "He tenido muy buena acogida. La verdad es que he sentido que me han tenido en palmitas. Nada de machismo", apostilla Virginia Izagirre, que abrió la senda hace ahora cinco años.
Supervisores comerciales Ellos (y ellas) aún siguen levantado su banderín encarnado, desgastado por las horas de sol, para ordenar la circulación de los trenes, coordinar los movimientos de una a otra vía, las maniobras, etc. Además, se encargan de todo aquello que ocurre de puertas para adentro en las oficinas, labor que desempeñan los supervisores comerciales, calificación profesional de Adif-Renfe para designar a los máximos responsables en sus estaciones.
Y es que, han sustituido su silbato por botones y luces de colores; y sus paseos por el andén por una labor más sedentaria centrada en la atención al público, las relaciones públicas y, por supuesto, las comerciales. Únicamente la estación vizcaina de Orduña, nudo gordiano de la red ferroviaria para el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), atesora la figura del jefe de estación como tal: aquella persona que, desde el andén, dirige la circulación de trenes, bien de pasajeros bien de mercancías.
EuskoTren, con sus tres líneas (Bilbao-Donostia, Bilbao-Bermeo y Deusto-Lezama) ha pasado en los últimos diez años de tener 20 dependencias atendidas por un jefe de estación a únicamente siete. "La evolución tecnológica ha conllevado una disminución de las necesidades de plantilla en las estaciones, pero al mismo tiempo ha originado un incremento de plantilla en los Puestos de Mando", desde los que se gestiona el control de la circulación de las líneas integradas en la Red Ferroviaria Vasca, indicaron desde este organismo dependiente del Gobierno vasco.
La experiencia acumulada por los jefes de estación en activo en la actualidad ronda la veintena de años. Toda una vida dedicada al ferrocarril que nunca podrá ser sustituida por completo por las máquinas. Alguien tendrá que apretar los botones...
Exterior y soleada... pero con ruido
A la vieja máxima de 'Ganarás el pan con el sudor de tu frente', algunas profesiones sumaron con el estallido de la Revolución Industrial otra más: 'Vivirás lo más cerca de tu puesto de trabajo'. Los mineros y sus 'camas calientes'dejaron paso a las barriadas con iglesia incluida dentro de los terrenos de la fábrica, como en Santa Ana de Bolueta. El ferrocarril, una industria que ha sido esencial para el desarrollo económico y social del herrialde no se quedó atrás; desde un principio, las estaciones y apeaderos se construyeron con una residencia en la que vivía el jefe con su familia. Eran casas humildes, algunas; otras, de tipo palaciego. Eso sí: todas con 'vistas exteriores y soleadas'. El único inconveniente era (y es para unos pocos) el ruido. La práctica no ha caído aún en desuso y algunos jefes de estación de la compañía Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha (Feve) pueden contemplar los andenes desde su habitación a cualquier hora del día. Virginia Izagirre estuvo durante un tiempo destinada en Santander y a pesar de reconocer que "lo peor" es el constante traqueteo de los trenes, "al final te acostumbras y ni los oyes pasar", resume. >J.F. |
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